Un niño de 4 años fue asistido este miércoles en La Bebida, Rivadavia, luego de atragantarse con una presa de pollo durante el almuerzo. La situación se registró a las 14:05 en el puesto 34, adonde llegó su madre, Yaqueline Vargas, de 28 años, con el menor en brazos, según fuentes policiales citadas por Telesol Diario. El caso requirió una intervención inmediata para restablecer la respiración del niño y evitar una complicación mayor.
De acuerdo con el relato atribuido a la mujer, el problema comenzó mientras almorzaban y el niño dejó de reaccionar con normalidad. En ese momento, advirtió que presentaba serias dificultades para respirar después de haber comido pollo. La urgencia del cuadro motivó que buscara auxilio en el puesto policial más cercano. El episodio muestra la relevancia operativa de los destacamentos como primera respuesta ante emergencias en zonas urbanas y suburbanas.
En el lugar se encontraba de servicio adicional el agente Santiago Díaz, numerario de la Departamental 7. Al advertir la situación, el efectivo inició maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP, técnica de emergencia destinada a restablecer la circulación y la respiración). Según el parte difundido, la maniobra permitió que el menor expulsara la comida que obstruía su vía respiratoria. Después de esa intervención, el niño quedó en buen estado de salud.
Posteriormente arribó personal de la comisaría jurisdiccional y trasladó al menor a un centro de salud para su correspondiente examinación. Esa derivación permitió completar la evaluación médica luego del episodio de atragantamiento. Hasta el momento no se informaron otros datos sobre lesiones ni complicaciones posteriores. El caso quedó cerrado en su instancia inicial con la asistencia policial y el control sanitario correspondiente.
La secuencia ocurrió en el puesto 34 de La Bebida, dentro de la jurisdicción de Rivadavia, y fue informada por fuentes policiales a Telesol Diario. La referencia temporal precisa, la intervención del agente y el traslado posterior constituyen los datos centrales del hecho. El seguimiento queda atado a la evaluación médica del menor y a cualquier ampliación oficial que pudiera surgir sobre su estado de salud.




