Mientras se aguardan los informes definitivos de los especialistas de la Junta de Seguridad de Transporte de la Nación y el análisis de la denominada “caja negra”, en la Justicia Federal de San Juan ya se trabaja sobre una primera hipótesis respecto de la tragedia aérea que dejó siete víctimas fatales. Según esa reconstrucción preliminar, el helicóptero habría impactado contra una formación geológica al intentar superar la Sierra de Valle Fértil rumbo a la Villa San Agustín, lo que provocó el desprendimiento de la cola y una pérdida inmediata de estabilidad y control.
De acuerdo con fuentes vinculadas a la causa, esa secuencia habría derivado luego en un segundo choque contra otra formación, antes del descenso final, el impacto contra el suelo y el violento arrastre de la aeronave. La hipótesis se apoya en los primeros testimonios de rescatistas y expertos que trabajaron en la zona, donde los restos quedaron dispersos en distintos sectores: la cola y el rotor de cola en un punto, el rotor principal y el motor en otro, y el fuselaje más adelante.
La investigación está en manos de la Unidad Fiscal Federal San Juan, a cargo de Francisco Maldonado, y todavía no cuenta con conclusiones cerradas. En ese marco, las fuentes remarcaron que serán los peritajes oficiales los que permitan confirmar o descartar esta lectura inicial, clave para determinar qué ocurrió en los instantes previos al siniestro.
La tragedia se produjo a las 10.26 del 29 de julio, cuando el helicóptero Bell 412 se dirigía a Valle Fértil en el marco de un operativo de capacitación para el combate de incendios forestales. La Agencia Federal de Emergencias había contratado a la empresa Jasfly, de Córdoba, para proveer estas aeronaves dentro de un convenio con la Agencia Nacional de Lucha contra el Fuego, con participación de la provincia.
A bordo viajaban el piloto Matías Valenzuela, oriundo de Buenos Aires, junto con el subjefe de la Policía de San Juan, Germán Videla; el jefe y el subjefe del Departamento Bomberos de la provincia, Rubén Castro y Jorge Carbajal; el director de Protección Civil, Carlos Heredia; y los brigadistas Andrés Bosch y Rodrigo Aimetta.
Uno de los aspectos que todavía no fue confirmado es el estado del tiempo al momento del hecho. Las versiones más firmes hablan de neblina y nubes bajas, una condición que en la jerga aeronáutica se define como techo bajo. Esa situación podría haber obligado al piloto a buscar una franja más baja para atravesar la Sierra de Valle Fértil, en un intento por mantener el vuelo dentro de condiciones mínimas de visibilidad y seguridad.
La trayectoria habría sido hacia el Norte, en la zona del Parque Ischigualasto. Según la hipótesis que manejan en la Justicia Federal, la aeronave redujo la velocidad y volaba a muy baja altura, entre 3 y 5 metros del suelo. En ese contexto, los investigadores analizan si el piloto intentó aterrizar o si buscaba un espacio para ingresar, en medio de la presunta baja nubosidad.
Fue en ese escenario cuando, siempre de acuerdo con las fuentes, se habría producido el choque con la formación geológica que desprendió la cola del helicóptero y desencadenó la secuencia fatal. Ese punto aparece hoy como el eje de la reconstrucción judicial, a la espera de los resultados técnicos que permitan establecer con precisión cómo se produjo el siniestro.
Los peritos de la Junta de Seguridad de Transporte ya retiraron la llamada “caja negra”, que será abierta para extraer información considerada vital. El dispositivo registra datos técnicos y el comportamiento de la aeronave, lo que permitirá reconstruir las maniobras previas al impacto y evaluar si hubo decisiones de vuelo compatibles con la hipótesis inicial.
Además, el sistema almacena comunicaciones de radio con torres de control, equipos en tierra u otras aeronaves. Como el lugar del accidente es remoto y de difícil acceso, las fuentes consideraron poco probable que ese tipo de contacto se haya producido. De todos modos, el equipo también puede registrar las conversaciones entre el piloto y los tripulantes a través de los micrófonos de casco, un elemento que podría aportar datos decisivos para esclarecer lo ocurrido.



