Tras la audiencia de formalización de la detención de Gonzalo Rivero, acusado por el femicidio de su esposa Camila Agustina Vechiarello, de 26 años, el fiscal de la UFI Delitos Especiales, Adolfo Díaz, informó que el Ministerio Público Fiscal sostendrá una acusación por homicidio doblemente agravado. El funcionario cuestionó la versión del imputado, que había atribuido las lesiones de la víctima a un presunto suicidio. Según la investigación, la calificación legal contempla la pena de prisión perpetua.
Lesiones y autopsia
De acuerdo con Díaz, la autopsia y el trabajo del equipo científico forense determinaron que Vechiarello sufrió 10 lesiones, de las cuales dos fueron mortales y se ubicaron en ambos lados del cuello. El fiscal sostuvo que las lesiones de la víctima fueron provocadas y que las del acusado fueron autoinfligidas. Añadió que Rivero presentaba heridas “muy leves” y que la evidencia médica reunida no las considera compatibles con un intento serio de quitarse la vida.
La causa quedó encuadrada como homicidio doblemente agravado en el artículo 80 del Código Penal, por el vínculo de cónyuge y por mediar violencia de género. Esa figura, según explicó Díaz, habilita a la Fiscalía a pedir prisión perpetua si la acusación se mantiene durante el proceso. En paralelo, la Justicia dispuso un año de prisión preventiva para Rivero y fijó un año de investigación penal preparatoria, lapso en el que se incorporarán nuevas pruebas y testimonios.
Reconstrucción del hecho

El fiscal señaló que la pareja había ingresado al departamento durante la noche del sábado y que testigos escucharon gritos provenientes del lugar. La estimación de la Fiscalía ubica el momento de la muerte alrededor de la 1:30 del domingo. Otro elemento bajo análisis es que Rivero habría permanecido cerca de 12 horas junto al cuerpo antes de que el hecho fuera descubierto al mediodía. En ese período, según la pesquisa, habría escrito una carta con referencias al daño que provocaría a ambas familias.
La investigación también incorporó una comunicación que Rivero habría mantenido cerca de las 11:30 del domingo con una expareja que reside en Salta, a través del teléfono de un amigo del acusado. Díaz indicó que en esos mensajes le habría dicho que ella era “el amor de su vida” y le habría pedido disculpas por lo que estaba por hacer. La Fiscalía sostiene que allí habría anunciado su intención de suicidarse, aunque el funcionario reiteró que las lesiones finalmente constatadas fueron leves y no compatibles con esa hipótesis.
Pruebas pendientes

Otro dato incorporado a la causa es que un estudio sobre una muestra de orina permitió determinar que Camila estaba embarazada. Díaz aclaró que todavía no puede establecerse si Rivero conocía esa situación ni si tuvo relación con el episodio investigado. También precisó que la pareja no estaba separada y que ambos seguían conviviendo en el domicilio donde ocurrió el crimen, pese a que el acusado había mencionado problemas dentro de la relación.
La Fiscalía todavía tiene medidas pendientes y deberá sumar nuevos testimonios y pericias. Entre ellas figura la declaración de la expareja de Rivero, que podría prestar testimonio desde Salta mediante la intervención de la fiscalía de esa provincia o trasladarse a San Juan si fuera necesario. Díaz remarcó que la versión del imputado quedó incorporada al expediente como parte de su derecho de defensa, pero sostuvo que las pruebas objetivas reunidas hasta el momento “no coinciden para nada” con ese relato.




