La investigación por la muerte de Gonzalo Martín Quinteros Olmos, de 19 años, en una vivienda de Chimbas, derivó en una nueva línea de análisis: si los adultos que estaban en el lugar intentaron encubrir lo ocurrido y sostener una versión falsa para desviar la pesquisa. El fiscal de la UFI CAVIG, Roberto Ginsberg, confirmó en diálogo con Radio Sarmiento que la reconstrucción fiscal ubica a una adolescente de 16 años como quien manipuló el arma. Según los testimonios reunidos, el disparo habría sido accidental. La causa, además, pasó a concentrar la situación de la menor en el fuero de Niñez y Adolescencia.
La autopsia y la escena
En las primeras horas posteriores al hecho, los investigadores trabajaban sobre una hipótesis distinta: que tres hombres encapuchados y armados habrían ingresado a la vivienda y disparado contra Quinteros Olmos. Esa versión se apoyaba, según el material reunido, en testimonios iniciales y en referencias a amenazas previas y a un conflicto ocurrido la noche anterior en un local bailable. Sin embargo, el informe de autopsia elaborado por la médica forense Noelia Fernández modificó el cuadro. Ginsberg indicó que el disparo se produjo a una distancia no mayor a 60 centímetros y que la trayectoria del proyectil no coincidía con la presencia de atacantes a varios metros.
El fiscal agregó que en la escena se halló una sola vaina y un solo proyectil, correspondiente al impacto que recibió la víctima. Con esos elementos, la hipótesis de una irrupción externa quedó debilitada en la pesquisa. Según explicó, la Brigada de Delitos Especiales volvió a entrevistar a quienes estaban en la vivienda y también a una persona que se había retirado antes de la llegada de los investigadores. De esas nuevas declaraciones surgió, de acuerdo con Ginsberg, la coincidencia en que la adolescente manipuló el arma al momento del disparo.
Reconstrucción fiscal
La versión que hoy maneja la Fiscalía sostiene que el grupo estaba cenando y compartiendo en la casa mientras manipulaba un arma de fuego cargada. En ese contexto, la adolescente habría tomado el arma y se habría producido el disparo que impactó en Quinteros Olmos. El proyectil ingresó por el sector izquierdo del maxilar, siguió una trayectoria ligeramente descendente, golpeó una vértebra y salió por la zona posterior del cuello. Ginsberg señaló que el joven sufrió una hemorragia importante y que, según los testimonios reunidos, murió entre 10 y 15 minutos después del disparo.
Con esa reconstrucción, la UFI CAVIG dejó de intervenir sobre la situación de la menor y remitió las actuaciones a la Justicia de Niñez y Adolescencia. El fiscal explicó que la adolescente incluso se presentó en Tribunales con intención de declarar, pero por su edad ya no correspondía que fuera entrevistada por la Fiscalía de adultos. La causa quedó a disposición del juez José Toro, quien deberá definir las medidas correspondientes y la calificación jurídica dentro del nuevo Régimen Penal Juvenil, vigente en San Juan desde el 5 de septiembre.
Posible encubrimiento
La identificación de la presunta autora material no cerró el expediente. Por el contrario, la Fiscalía abrió un tramo específico para determinar qué responsabilidad podrían tener los adultos presentes en la vivienda. Ginsberg sostuvo que todos eran amigos y que no existía un vínculo familiar que justificara su permanencia en el lugar. También afirmó que, en un primer momento, los presentes habrían sostenido una versión falsa sobre la existencia de tres atacantes. Con el avance de las pericias y las nuevas entrevistas, esa explicación perdió consistencia. “Intentaron quizás cubrir a la menor”, dijo el fiscal en la entrevista radial.
En ese marco, los adultos podrían quedar vinculados al legajo de investigación por la posible comisión del delito de encubrimiento. La Fiscalía deberá establecer qué sabía cada uno, qué declaró inicialmente, qué hizo después del disparo y si hubo una conducta destinada a ocultar el origen real del hecho o a favorecer que la adolescente eludiera la investigación. Paralelamente, el análisis de cámaras de seguridad de la zona aportó, según Ginsberg, un dato adicional: durante la madrugada no se observaron personas ni vehículos que sostuvieran la hipótesis inicial de un ataque externo. Ese conjunto de elementos mantiene abierta la causa respecto de los mayores y deja pendiente la definición judicial sobre la menor y sobre la eventual responsabilidad penal de quienes estaban con ella en la vivienda.




