El Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai) modificó los criterios para la asignación de riñones y actualizó los requisitos para los trasplantes renales en Argentina. La medida incorpora nuevas prioridades para determinados pacientes, unifica las condiciones para recibir un órgano antes de iniciar diálisis y simplifica el acceso a la donación renal cruzada.
Los cambios quedaron establecidos en la Resolución 375/2026, publicada en el Boletín Oficial este 26 de octubre. La norma reemplaza las resoluciones 435/2017 y 341/2021, vigentes desde 2017 y 2021, respectivamente, y deja un nuevo marco regulatorio para la práctica en todo el sistema de trasplantes.
Prioridades médicas
La nueva normativa fija criterios específicos para los pacientes en situación de Último Acceso Vascular (UAV), cuya posibilidad de continuar con hemodiálisis puede estar comprometida, y para las personas hipersensibilizadas, que presentan anticuerpos que dificultan encontrar un donante compatible. En este último grupo, la posibilidad de acceder a un trasplante casi se duplicó desde la puesta en marcha del programa específico, en agosto de 2023, y pasó del 10,7% al 20,8%, según datos difundidos por el Incucai. La asignación se realiza de acuerdo con los criterios médicos y de compatibilidad previstos en la normativa.
Trasplante antes de diálisis
El organismo también unificó los criterios para acceder a un trasplante renal preventivo, también denominado preemptivo, que se realiza antes de que el paciente necesite iniciar diálisis. La normativa establece pautas para acreditar la cronicidad de la enfermedad renal, con criterios diferenciados para adultos y pacientes pediátricos. Entre los elementos médicos que pueden utilizarse para esa evaluación se encuentran análisis de laboratorio, biopsia renal, cuando corresponda, y estudios por imágenes, según la evaluación clínica.
Donación cruzada y centros
La resolución además modifica el programa de donación renal cruzada, una alternativa para quienes tienen un donante vivo dispuesto a donarles un riñón, pero no son compatibles entre sí. El mecanismo permite vincular a distintas parejas de donantes y receptores para encontrar combinaciones compatibles y concretar los trasplantes; hasta la actualización normativa, se había realizado un cruce efectivo entre las 12 parejas inscriptas en el programa. Uno de los obstáculos más usuales era la complejidad de los estudios inmunológicos adicionales exigidos para ingresar al sistema, que en algunos casos no estaban cubiertos por las obras sociales o empresas de medicina prepaga.
Con la nueva regulación, los requisitos inmunológicos para ingresar al programa se equiparan a los solicitados para un donante vivo, con el objetivo de reducir las barreras que dificultaban el acceso a esta modalidad, sin eliminar las evaluaciones médicas necesarias para cada intervención. En paralelo, la Resolución 375/2026 aprueba nuevas normas para habilitar establecimientos que realizan trasplantes renales e introduce ajustes organizativos destinados a fortalecer la calidad de atención. La actualización también amplía las disposiciones para los trasplantes combinados, en los que se implanta un riñón junto con otro órgano, e incluye otros procedimientos combinados con riñón, con excepción del renopancreático. Los criterios clínicos diferenciados para pacientes con enfermedad renal crónica y para aquellos con disfunción renal aguda quedan desarrollados en los anexos de la resolución.




