El primer informe del Instituto Periferias registró que el 75,4% de los hogares de barrios populares no logra cubrir los gastos mínimos y que solo el 10,8% afirma que sus ingresos alcanzan. El relevamiento, basado en 4742 casos a nivel nacional, se aplicó a personas mayores de 18 años que viven en esos territorios. El dato central es que la insuficiencia de ingresos dejó de ser un fenómeno marginal y pasó a describir la situación predominante en ese universo.
El estudio también muestra un deterioro directo sobre el acceso a alimentos. El 59,8% declaró que tuvo que pedir dinero prestado o endeudarse para comprar comida, mientras que el 73,4% no pudo acceder a alimentos saludables y nutritivos por la caída de sus ingresos. Además, el 53,8% señaló que alguna vez su hogar se quedó sin alimentos, lo que expone una restricción material que excede el ajuste del consumo y alcanza la cobertura básica de la alimentación.
Inseguridad alimentaria
En ese mismo relevamiento, el 43,7% de los consultados atraviesa inseguridad alimentaria grave, es decir, pasó días sin comer. A eso se suma un 26,5% que vive una situación de inseguridad alimentaria moderada. La combinación de ambos registros indica que una parte mayoritaria de los hogares relevados enfrenta algún grado de restricción alimentaria. El informe ubica este cuadro como una consecuencia directa del deterioro de los ingresos reales.
Endeudamiento extendido
El 61,8% de los encuestados tiene actualmente algún tipo de deuda financiera, según el informe del instituto que dirige Daniel Menéndez. La modalidad más extendida son las tarjetas de crédito, con el 44,8%, seguida por préstamos de familiares o amigos, con el 31,9%; deudas con particulares, con el 27,3%; y compromisos con aplicaciones, con el 23,9%. El relevamiento sostiene que “la deuda se convirtió en un síntoma del colapso de los ingresos y una estrategia de supervivencia”.
El documento agrega que esta crisis de endeudamiento es “una manifestación directa del colapso de los ingresos reales”, en un contexto de insuficiencia salarial y pérdida de puestos de trabajo. Según el texto, ese deterioro afecta a prácticamente la mitad de los hogares y los deja sin liquidez mínima para sostener la vida cotidiana. El informe no detalla medidas oficiales ni respuestas institucionales, por lo que el dato relevante hacia adelante es la evolución de los ingresos, el empleo y el nivel de endeudamiento de estos hogares.




