OSDE y la Universidad de San Andrés (UdeSA) presentaron el Índice de Bienestar, un relevamiento mensual que busca seguir la percepción de los argentinos sobre su calidad de vida, junto con emociones y hábitos vinculados al cuidado de la salud.
La primera entrega, correspondiente a los primeros días de septiembre, registró un promedio de 3,34 puntos sobre 5. La medición aspira a generar una serie de doce relevamientos durante el año y a ofrecer una base comparativa para observar cambios en el tiempo.
Qué mide el relevamiento
El indicador surge de la evaluación de diez dimensiones: situación económica, actividad laboral, relaciones sociales, convivencia familiar, salud física, salud mental, tiempo libre, vivienda, formación y sentido de propósito. Además, la encuesta releva emociones y hábitos de salud como alimentación, sueño, actividad física, controles médicos, uso de pantallas, vida social, consumo de alcohol, tabaquismo y práctica de meditación o rezo.
Según la metodología difundida, cada edición se apoya en una muestra representativa de aproximadamente 1.000 personas de 18 años o más, con acceso a internet, estratificada por región, género, edad y nivel socioeconómico, y ponderada según los parámetros del Censo Nacional de Población. Lucas S. Grosman, rector de la Universidad de San Andrés, sostuvo que el objetivo es seguir la evolución de indicadores relevantes y producir insumos para profundizar la indagación y alimentar políticas públicas o privadas.
Vínculos, salud y hábitos
En la primera medición, el 46% de los encuestados dijo que lo que más le satisface en su vida cotidiana es su grupo familiar o las personas con las que convive. En segundo lugar aparece el vínculo con amigos y el círculo social, con 35%, mientras que la salud mental y el equilibrio emocional quedaron en quinto lugar, con 27%. En el otro extremo, la situación laboral y la situación económica concentraron los niveles más bajos de satisfacción, con 24% y 34% de respuestas de insatisfacción, respectivamente.
El estudio también señaló que reunirse entre 2 y 3 veces por semana maximiza el bienestar, con un pico de 3,66, mientras que la ausencia de encuentros sociales lo reduce a 2,95. En materia de actividad física, entrenar entre 3 y 4 días por semana eleva el indicador a 3,65, en tanto que no realizar ejercicio lo ubica en 2,95. La calidad de la nutrición diaria fue identificada como el factor con mayor impacto en el puntaje, con una diferencia de 1,18 puntos entre los perfiles extremos.
El relevamiento agregó que menos de 6 horas diarias frente a pantallas sostiene niveles saludables de bienestar, mientras que el exceso de exposición lleva el indicador a 3,07. Dormir más de 8 horas mantuvo los valores más altos, con 3,42, frente a 2,77 en quienes descansan menos de 6 horas. También indicó que el contacto diario con el aire libre impulsa el bienestar hacia 3,69, y que quienes asisten ocasionalmente a terapia registran 3,17, por debajo de los que nunca asistieron, con 3,39.
Lectura de la primera serie
La medición muestra que los vínculos familiares y personales, junto con hábitos de salud concretos, concentran las mejores asociaciones con el bienestar registrado. El índice seguirá publicándose mes a mes, por lo que la evolución de estas variables permitirá comparar si las tendencias observadas en septiembre se sostienen o cambian en las próximas entregas.




