El ministro de Defensa de Chile, Fernando Barros Tocornal, expresó su respaldo al reclamo de soberanía argentino sobre las Islas Malvinas y, al mismo tiempo, defendió el derecho de su país a comerciar con el archipiélago. La definición se conoció en una entrevista con Polar TV de Magallanes, en un contexto de tensiones diplomáticas por la explotación de recursos y la conectividad marítima en la zona.
Barros afirmó que Chile “ha señalado que apoya la pretensión argentina, su reclamo de soberanía sobre las Malvinas o Falkland”, pero agregó que existe “una situación de hecho” por la presencia del Reino Unido en el control de las islas desde hace “200 años”. En esa misma línea, planteó que el tema debe resolverse “de manera pacífica y civilizada” y que ambos países deberían “sentarse a conversar”.
Corredor marítimo
El funcionario también mencionó un proyecto para abrir un corredor marítimo entre Punta Arenas, en el sur de Chile, y las Malvinas, iniciativa que, según dijo, beneficiaría a la región de Magallanes. A principios de septiembre, la empresa naviera chilena Eastern Islands firmó un acuerdo con el gobierno de las islas para establecer una conexión marítima entre Punta Arenas y Puerto Argentino. Barros sostuvo que la región tiene “el derecho de ejercer el comercio” y que no veía inconvenientes en ese desarrollo.
Exploraciones y sanciones
El ministro también se refirió a la explotación petrolífera en las islas, a la que consideró un factor de tensión entre Buenos Aires y Londres. En ese punto recordó que Javier Milei, presidente argentino, había anunciado sanciones a las empresas y ejecutivos involucrados en esas actividades. Barros calificó ese aspecto como “un punto más conflictivo” y dijo que debía ser analizado en su momento, con intervención de la cancillería chilena y consulta a las autoridades locales y a las personas involucradas.
Marco regional
El trasfondo de la discusión incluye la Declaración del Mercosur de 2011, que comprometió a los Estados asociados, incluido Chile, a impedir el ingreso a sus puertos de buques de bandera isleña y a no brindar apoyo a la explotación de los recursos naturales de las islas. Ese antecedente vuelve relevante la definición de Barros sobre el comercio y las exploraciones petrolíferas y mineras, porque abre interrogantes sobre la aplicación práctica de esos compromisos en el vínculo con el archipiélago.
La posición del ministro chileno deja planteado un doble plano: respaldo político al reclamo argentino y defensa de actividades comerciales con las islas. El próximo paso dependerá de la evaluación que haga la cancillería chilena sobre el alcance de esos compromisos regionales y de la evolución de los acuerdos marítimos ya firmados en septiembre.




