En el Día Internacional de la Prevención del Suicidio, Adriana Ferreira pidió que la agenda de concientización no se limite a septiembre y reclamó más acompañamiento para las familias que atraviesan una muerte por suicidio. Su planteo se apoyó en su experiencia personal: su hija Celeste murió cuando tenía 17 años, y desde entonces la familia transitó un proceso de duelo que derivó en tareas de apoyo a otras personas en situación similar.
Ferreira contó que, tras la muerte de su hija, inició un proceso de aceptación y aprendizaje que la llevó a involucrarse en la prevención y en la posvención, es decir, el acompañamiento posterior a una muerte por suicidio. “Celeste tenía 17 años cuando se fue y desde ahí haciendo un trabajo de aceptación, de saber que la prevención del suicidio, nuestro caso falló”, señaló. También advirtió que muchas familias atraviesan estas situaciones en silencio y sin redes visibles de contención.
Duelo y acompañamiento
Al describir lo que siguió después de la pérdida, Ferreira sostuvo que la posvención sigue siendo una deuda para quienes quedan. “¿Qué hago después? ¿Cómo sigo? ¿Cómo recuperaste energías? ¿Cómo seguiste?”, planteó al explicar las preguntas que aparecen en ese proceso. También afirmó: “Yo tuve que salir a buscar porque a mí nadie me vino a tocar el timbre de mi casa a preguntarme cómo estás”, en referencia a la falta de acompañamiento inicial.
En ese recorrido, dijo haber encontrado apoyo en Renacer, un grupo destinado a padres que enfrentan la muerte de un hijo. Según explicó, es una propuesta gratuita que se reúne el primer y tercer viernes de cada mes en el salón de la Iglesia de la Merced. Desde ese espacio, agregó, entendió que debía seguir viviendo y recordar a Celeste por su vida y no por la forma en que murió.
Reclamo al Estado
Ferreira también cuestionó la falta de herramientas específicas para las familias y pidió una mayor intervención institucional. “Para el gobierno, el Estado, que sepan que quedan solas las familias y es muy difícil el camino”, expresó. En la misma línea, sostuvo que todavía falta conocer qué necesitan quienes quedan después de una pérdida de este tipo y remarcó que no alcanza con la respuesta profesional ya existente.
Su pedido final apuntó a sostener la prevención durante todo el año y no sólo en una fecha conmemorativa. “A mí me gustaría como madre, como familia, que este tema sea mensual una vez al mes, las charlas, no septiembre”, dijo. El planteo deja como variable pendiente la continuidad de espacios de prevención, contención y posvención fuera de las jornadas de difusión habituales.




