Un nuevo estudio de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) modificó la base técnica sobre el acuífero de Pampa del Chañar, principal fuente de agua potable de Jáchal. La investigación concluyó que el reservorio subterráneo es más chico hacia el norte de lo que indicaba el modelo utilizado durante casi 20 años y que sus niveles de agua bajaron en promedio 10 metros.
El trabajo fue realizado por el geólogo y docente de la UNSJ Gerardo Cabrera, integrante del Gabinete de Hidrogeología, y fue expuesto en el XIII Congreso Argentino de Hidrogeología, realizado en Mar del Plata. La actualización revisa el modelo elaborado en 2007 por el Centro Regional de Aguas Subterráneas (INA-CRAS), a partir de nuevos sondeos eléctricos verticales (SEV), una técnica que mide la conductividad del subsuelo para detectar agua subterránea.
Alcance del hallazgo
El estudio no permite afirmar que el acuífero esté agotado ni calcular con precisión cuánto se redujeron sus reservas. Sí altera datos centrales para interpretar su funcionamiento, en un contexto en el que se discute la llegada de nuevas actividades a la zona. Uno de los resultados principales es que el agua subterránea no llega hasta el límite norte que marcaba el modelo de 2007, lo que surgió de la revisión de sondeos previos y de la incorporación de dos puntos de medición nuevos.
“El dato es relevante porque obliga a revisar el conocimiento disponible sobre el volumen y el comportamiento del sistema”, explicó Cabrera. El investigador aclaró que ese cambio no habilita a calcular de manera automática cuánta menos agua almacena el acuífero, pero sí modifica la base técnica sobre la que se venía estudiando. En paralelo, los nuevos datos muestran que el nivel estático —la altura del agua subterránea cuando no se la extrae— bajó en promedio 10 metros respecto del modelo anterior.
Recarga y uso del recurso
Según el geólogo, ese descenso es uno de los indicadores que requieren mayor atención. “Esto también es preocupante porque todo indica que se está sacando más agua de la que posibilita la recarga”, sostuvo. La recarga es el volumen de agua de lluvia que repone el acuífero cada año, y ese parámetro también quedó desactualizado. El modelo previo estimó una recarga promedio de entre 13,89 y 18,46 hectómetros cúbicos por año, según años secos o lluviosos, sobre la base de registros de 1968 a 1985.
Esas mediciones provinieron de estaciones meteorológicas que hoy ya no funcionan. Cabrera señaló que los registros actuales de la estación San José de Jáchal muestran precipitaciones aún más bajas que las de aquel período considerado seco, por lo que la cantidad de agua que hoy recibe el acuífero podría ser menor que la calculada entonces. “Afirmar que el acuífero recibe actualmente 13,89 hectómetros cúbicos de agua por año es una aproximación basada en condiciones históricas. La situación actual podría ser menos favorable”, advirtió.
Relación con el río Jáchal
El estudio también describe cambios en el funcionamiento natural del sistema. Pampa del Chañar se alimenta de lluvia, mientras que el río Jáchal tiene régimen de deshielo y agua con altas concentraciones de boro y arsénico. Cabrera indicó que ambos sistemas estaban separados en superficie por una divisoria de aguas, pero que esa separación se modificó con el trasvase de agua del río Jáchal a través del Canal del Norte. La actualización detectó en el sector sur una zona de baja resistividad, una señal eléctrica asociada a agua con otras características, vinculada a ese aporte superficial.
El investigador precisó que el informe no sostiene que ese trasvase constituya por sí mismo una contaminación del acuífero. “Lo que demuestra es que la intervención sobre el sistema superficial tiene consecuencias sobre la dinámica hidrogeológica subterránea”, señaló. Los resultados se conocen en medio del debate por la exploración minera en el norte sanjuanino, entre ellos el proyecto Nuevo Panacán, aunque Cabrera aclaró que su trabajo no estudia ese emprendimiento ni mide su eventual impacto sobre Pampa del Chañar.
Próximos pasos
El geólogo planteó que antes de discutir cuánta actividad puede soportar la zona es necesario conocer con precisión cuánta agua tiene el sistema, cuánto recibe, cuánto se extrae y cómo cambia su calidad. En ese marco, pidió restablecer la red de estaciones meteorológicas en las zonas serranas, hacer seguimiento sistemático de los niveles freáticos y de los caudales de extracción, establecer límites de explotación sustentables y profundizar el estudio de la relación con el río Jáchal. “Si esto no se hace, Jáchal podría perder en el futuro su única fuente de agua potable que tiene disponible”, advirtió.




