El Servicio Penitenciario Provincial encara una nueva fase de modernización que no solo apunta a mejorar la infraestructura, sino también a redefinir los mecanismos de control dentro del complejo. Así lo expuso su director, Carlos Suárez, en una entrevista brindada a Siempre con Vos, de Telesol.
La principal novedad está vinculada con el nuevo Sector 5, cuya obra transita su tramo final y contempla la incorporación de cámaras de vigilancia, escáneres para personas y bolsos, además de detectores de metales. El objetivo es fortalecer los controles en un contexto en el que la seguridad penitenciaria exige respuestas más precisas y herramientas de mayor alcance.
Suárez también adelantó que el proyecto prevé sumar inteligencia artificial mediante una carga de datos orientada a identificar a las personas habilitadas para ingresar y detectar a quienes no cuenten con autorización. En términos operativos, se trata de un salto tecnológico que busca reducir márgenes de error y mejorar la trazabilidad de los accesos.
La incorporación de estos sistemas no se presenta como una solución aislada, sino como parte de una transformación más amplia. La apuesta institucional es combinar tecnología, obra pública y reorganización interna para reforzar los controles y acompañar una actualización del funcionamiento penitenciario.
En paralelo, el director destacó el trabajo de capacitación que se viene desarrollando desde el gabinete técnico. Según precisó, en lo que va del año pasado se formó a casi mil efectivos penitenciarios y, en lo que va de este año, el promedio alcanza a 600. La preparación permanente aparece como una necesidad frente a modalidades delictivas que cambian y ponen a prueba los sistemas de vigilancia.
“Se busca preparar al personal en todas las temáticas de seguridad, porque siempre se está tratando de vulnerar los controles de seguridad”, sostuvo Suárez. En esa línea, remarcó que el desafío no se limita a endurecer los mecanismos de control, sino también a avanzar en la profesionalización y humanización del trabajo penitenciario.
Otro de los puntos que marcó el funcionario fue la antigüedad de la institución. Al señalar que se trata de un servicio con más de 100 años, dejó en evidencia la necesidad de adaptar estructuras y procedimientos a las demandas actuales. La creación del nuevo sector también apunta a descomprimir áreas superpobladas y a ordenar mejor la distribución de las personas privadas de libertad.
Ese reordenamiento, además, abre la puerta a una clasificación más precisa de los internos según sus características y necesidades. En definitiva, la combinación entre nuevas obras, capacitación del personal y herramientas tecnológicas busca modificar de manera progresiva el esquema de funcionamiento del Servicio Penitenciario Provincial, en una etapa que pretende dejar atrás limitaciones estructurales históricas.



