La posibilidad de que el Dique Punta Negra vuelva a alcanzar una cota elevada obligó a prestadores turísticos a acelerar el traslado de los paradores ubicados sobre la playa. El cambio en el nivel del agua modificará el uso estival del embalse y reducirá el espacio disponible para bañistas, aunque el sector conocido como la “playita” no desaparecerá por completo.
Según explicó a TELESOL Sergio Cerdera, uno de los prestadores turísticos de la zona, el escenario esperado sería similar al de los años posteriores a la inauguración del dique. “Supuestamente, el caudal será como los años cuando inauguró. Casi tendría su cuota máxima. Cambiaría la playa donde la gente se bañaba, donde se ubican paradores. No la perderíamos, sino que la achicaríamos”, señaló. El ajuste responde a la variación del nivel del embalse y a la necesidad de reubicar instalaciones en un área segura.
Menos superficie para baño Uno de los cambios principales se concentrará en el sector oeste de la rampa del embarcadero, que dejará de ser apto como playa por la profundidad que adquiere el agua en poco tramo. Cerdera advirtió que “al subir el agua, no se podrá tener una playa porque es como un acantilado” y agregó que “a los 2 metros hay como 10 o 12 metros de profundidad”. En ese esquema, el espacio para bañistas quedaría concentrado sobre el sector este de la rampa, con una superficie aproximada de la mitad de la actual.
El prestador recordó que el año pasado se hicieron trabajos con maquinaria para acondicionar el lugar y que hoy existe un espacio de unos 200 metros de playa en el sector oeste. Con la nueva cota, ese sector quedaría reducido a unos 100 metros del otro lado de la rampa. “Del lado oeste teníamos 200 metros de playa y de este lado tendremos 100. Además, toda la parte del estacionamiento no estará en ese lugar”, describió. La reducción también impactará en la organización de los servicios y en la circulación de visitantes durante la temporada.
Traslado de estructuras El aumento del nivel del embalse también obligó a modificar la ubicación de los paradores. Cerdera indicó que algunos prestadores ya comenzaron a desarmar las estructuras para llevarlas a sectores más altos, y precisó que “3 tenemos arriba, en el sector del estacionamiento”. En su relato, el aviso oficial permitió anticipar el desarme para evitar que el agua alcance nuevamente las instalaciones, como ocurrió el verano pasado. “Nos pasó el año pasado que por ir especulando, el agua nos llegó a los paradores. Los palos quedaban dentro del agua, era desprolijo, no quedaba bien. Con buen tino del Gobierno, nos avisaron que empecemos a desarmar”, afirmó.
La mudanza, sin embargo, implica costos para los prestadores, porque buena parte de las estructuras no puede reutilizarse una vez desmontada. Cerdera sostuvo que “es mucha plata tirada, lamentablemente” y agregó que “el 90% de lo que se desarma no se puede volver a armar”. Aun así, señaló que la nueva ubicación permitirá mejorar los servicios disponibles para quienes visiten el lugar, con “luz, agua, más servicios para la gente”.
Nuevos permisos Otro propietario de paradores, identificado como Oscar, explicó a TELESOL que la Dirección de Recursos Energéticos será la encargada de otorgar nuevos espacios en sectores más elevados de la rampa del embarcadero. Según dijo, “toda esta parte hará que la cota del dique llegue a su máximo” y por eso les pidieron “que empecemos a desarmar los paradores de playa”. El prestador recordó que, tras años de sequía y menor disponibilidad de nieve en la Cordillera, los paradores se habían movido hacia abajo bajo permisos precarios, es decir, autorizaciones temporales que no habilitan obras fijas. Con la suba prevista, el esquema vuelve a cambiar y la variable a seguir será cuándo se formalice la reubicación de cada estructura para la próxima temporada.




