Salir a recorrer los circuitos turísticos de San Juan exige revisar el pronóstico, el estado de los caminos y las condiciones del terreno antes de iniciar una excursión. La advertencia cobra relevancia este verano porque las lluvias serán más frecuentes por el Súper Niño, un fenómeno climático que incrementa las precipitaciones en la región. En ese contexto, la planificación previa pasa a ser una medida de seguridad y no solo una recomendación operativa.
Las lluvias intensas en zonas de montaña pueden provocar crecidas de ríos y arroyos, aludes, caída de piedras y corrimientos de barro. Ante una alerta meteorológica o condiciones adversas, la indicación es suspender o postergar la salida y seguir las instrucciones de Protección Civil o de los guías en los puntos turísticos. El riesgo no se limita al momento en que llueve sobre el lugar donde están los visitantes, porque las crecientes pueden formarse aguas arriba y bajar después por los cauces.
Ese comportamiento explica por qué los sectores de uso recreativo junto a ríos y arroyos requieren atención permanente. Turistas y familias sanjuaninas suelen permanecer en orillas y cauces secos, pero el caudal puede subir de golpe aunque en ese punto no haya precipitaciones. Cuando llueve en la cordillera o en la montaña, no conviene acercarse a ríos, arroyos, canales ni cauces secos, ni permanecer en la orilla si el agua cambia de comportamiento.
Planificación y monitoreo
La misma precaución alcanza a los caminos y pasos de agua. Si un badén, un puente o un tramo de ruta queda cubierto por agua, no debe intentarse el cruce a pie, en bicicleta o en vehículo, porque la corriente puede fortalecerse en pocos minutos. Después de una tormenta también pueden quedar piedras sueltas, barro y senderos alterados, por lo que el cese de la lluvia no implica que el riesgo haya desaparecido.
Entre los circuitos que siguen de cerca el clima está el Parque Provincial Ischigualasto, que cuenta con una estación meteorológica propia para monitorear las condiciones dentro del área. Juan Pablo Teja, coordinador del parque, señaló que ante la lluvia las actividades se suspenden como medida preventiva y que el seguimiento del tiempo permite decidir a tiempo cómo resguardar a quienes están dentro del circuito. El dato resulta relevante porque ese tipo de monitoreo reduce la exposición a cambios bruscos del terreno y del clima.
Áreas con mayor exposición
En sectores como Tres Marías, el Dique Punta Negra y Lomas de Las Tapias existe riesgo de derrumbes, caída de barro, grietas y superficies de arcilla inestables. Ana Valles, del Grupo Prevención Montaña, indicó que en algunos recorridos hay quebradas cerradas y filos con exposición al vacío, por lo que recomendó extremar los cuidados y evaluar el regreso ante cualquier cambio en las condiciones. Frente a lluvia, viento fuerte o terreno con barro y derrumbes, los especialistas en montaña aconsejan suspender el trekking hasta que termine el mal tiempo y esperar al menos una semana antes de volver a los circuitos, para que el terreno se estabilice.
Antes de salir, también se recomienda avisar a otra persona qué recorrido se hará, dónde se estará y cuánto tiempo puede demandar la actividad. Si se usan aplicaciones de navegación, conviene revisar el circuito con antelación y descargar la información para disponer de ella sin conexión, ya que el celular puede ser útil en una emergencia pero no reemplaza otros recursos en zonas sin señal. La variable a seguir en los próximos meses será la evolución de las lluvias y el estado de los circuitos de montaña durante toda la temporada estival.




