La Banda de Música del Servicio Penitenciario Provincial cumplió su primer aniversario el 1 de octubre y cerró su primer año con presentaciones en instituciones educativas y actos oficiales de San Juan. El proyecto surgió dentro de la propia fuerza para cubrir una necesidad que durante años se resolvía con bandas de otras instituciones.
El Ayudante Principal Rolando Ortiz, coordinador general de la banda, repasó los comienzos de una iniciativa que, según explicó, se gestó a partir de una pregunta institucional: por qué el SPP no podía contar con su propia formación musical. Hasta entonces, en los actos oficiales se recurría a bandas de otras fuerzas, como la Banda de Música de la Policía de San Juan.
La idea avanzó luego de revisar experiencias de otros servicios penitenciarios del país y de elevar un proyecto a las autoridades. Ortiz definió ese proceso como “un sueño cumplido”, en referencia a la formalización de una propuesta que debió construirse desde cero. En esa etapa faltaban instrumentos, capacitadores y una estructura consolidada, por lo que fue necesario gestionar recursos, coordinar permisos y explicar el alcance institucional de la iniciativa.
Capacitación y apoyos
La formación incluyó el acompañamiento de personas externas a la fuerza, entre ellas los licenciados Guillermo Páez y Rafael Vergara, integrantes retirados de la Banda de Música de la Policía, quienes participaron en la capacitación del personal. De acuerdo con Ortiz, el aprendizaje básico de un instrumento demanda un proceso prolongado, pero la banda logró sus primeras presentaciones tras aproximadamente ocho meses de entrenamiento. Ese período incluyó prácticas de respiración, boquilla, notas y escalas.
Primeras presentaciones
Entre las experiencias destacadas aparece la actuación en la Escuela Juan José Paso, de Angaco, que Ortiz describió como un momento de profundo orgullo por el contacto con los estudiantes. Luego se sumó la participación en el desfile del departamento Sarmiento, donde compartieron escenario con bandas del RIM 22 y de Gendarmería Nacional. Para los integrantes del SPP, esa instancia representó una presentación de mayor extensión y un nuevo paso en la consolidación del grupo.
Los músicos continúan cumpliendo sus funciones habituales dentro del Servicio Penitenciario y, al mismo tiempo, destinan parte de su tiempo a ensayos y capacitaciones. Muchos cuentan además con experiencia en bandas de música popular. El proyecto implicó recargos, horas de estudio y una reorganización de tiempos personales y familiares, según describió Ortiz. “Representar a la institución y hacer lo que uno ama es una de las cosas más lindas”, señaló el coordinador.
La banda también fue concebida como un espacio de vínculo con la comunidad, más allá de los actos institucionales. En ese marco, Ortiz destacó el impacto que generan las presentaciones en escuelas y espacios públicos, donde el contacto con niños y familias se convirtió en parte del recorrido del grupo. Al cumplirse el primer año, el SPP mantiene activa una formación que nació de una necesidad interna y quedó incorporada a su actividad institucional.




