El empresario de la carne Sebastián Parra sostuvo que la combinación entre menor stock ganadero y mayor demanda de fin de año puede sostener la presión sobre los precios de la carne vacuna en Argentina. En un análisis sobre septiembre y las perspectivas para octubre y el cierre del año, señaló que el aumento de valores es “casi inevitable” en esta etapa. Su lectura se apoya en la caída del consumo interno y en la relación entre oferta disponible y demanda local y externa.
Parra indicó que el consumo de carne vacuna bajó de unos 52 o 53 kilos per cápita a alrededor de 46 kilos, mientras que el pollo llegó a 49 kilos por habitante y superó por primera vez a la carne vacuna. Según explicó, la diferencia de precios es una de las causas principales de ese cambio de hábito. Dijo que hoy el kilo de pollo se ubica entre $3.500 y $4.500, mientras que la carne vacuna puede costar entre $15.000 y $20.000, según el corte.
Menor oferta El empresario atribuyó la tensión sobre los precios al “stock vacuno muy pero muy bajo” que, según afirmó, registra hoy el país. También vinculó la situación con episodios climáticos de los últimos años, en particular sequías e inundaciones, que dificultaron la cría y el traslado de animales. En su planteo, una oferta reducida y una demanda sostenida por el mercado interno y el externo terminan trasladándose a los valores al consumidor.
Parra agregó que la carne dejó de ocupar el lugar de consumo cotidiano que tenía en muchas familias y pasó a reservarse para algunos días de la semana. En ese punto, recordó que la recuperación del rodeo no es inmediata: la cría de un animal destinado a faena puede demandar entre dos años y medio y tres años y medio. También mencionó que Argentina llegó a tener unos 60 millones de cabezas de ganado en 2006, aunque luego ese stock se redujo de manera significativa.
Exportaciones y precios Consultado por el vínculo entre exportaciones y consumo interno, el empresario señaló que el país venía exportando alrededor de 900.000 toneladas y que la apertura de nuevos cupos, entre ellos para Estados Unidos, llevó ese volumen hacia el millón de toneladas. De acuerdo con su estimación, las exportaciones representaban hasta el año pasado entre un 10% y un 15% en relación con el consumo interno. Además, recordó que el año pasado una mayor demanda externa llevó el kilo de media res de unos $4.700 a picos cercanos a $11.000 durante marzo y abril.
Parra también señaló que las carnicerías contuvieron precios este año al reducir su rentabilidad para sostener ventas en un contexto de menor consumo. De cara a los próximos meses, planteó que habrá que seguir la evolución de la oferta de hacienda y de la demanda, en especial por las fiestas de fin de año, egresos, cumpleaños y casamientos, que suelen elevar el consumo. Ese comportamiento estacional, sumado a la disponibilidad de animales, será la variable central para definir si los precios vuelven a acelerarse.




