El Santuario del Inmaculado Corazón de María de Fátima, en Rawson, cumple 72 años desde su inauguración parcial y sostiene una trayectoria documentada en archivos parroquiales. La historia del templo quedó asociada a procesiones, peregrinaciones y a la continuidad de una devoción que se transmitió entre generaciones de sanjuaninos. Los registros citados en la nota original ubican el inicio de esa secuencia en la década de 1950. Su relevancia excede lo religioso: también integra el patrimonio arquitectónico del departamento.
La primera procesión se realizó el 13 de octubre de 1956, cuando el entonces arzobispo inauguró de manera parcial el santuario. Ese mismo día se colocó la imagen del Inmaculado Corazón de María que desde entonces preside el altar y se puso la piedra fundamental de la futura Escuela Parroquial, proyecto que no llegó a concretarse por falta de fondos. La piedra permanece en el lugar y, según el texto original, hoy está debajo del escritorio parroquial. Unas semanas después, el 10 de noviembre, llegó la primera peregrinación desde la Parroquia de Luján.
Peregrinación arquidiocesana El 24 de agosto de 1958 se realizó la primera Peregrinación Arquidiocesana a la Gruta de Fátima por pedido del arzobispo. Los fieles partieron desde la Plaza 25 de Mayo con una intención explícita: pedir por la paz en Argentina y en el mundo. Desde entonces, los registros parroquiales sostienen que la Gruta quedó instalada como un centro de peregrinación que no dejó de recibir visitantes. En mayo de 1959, familias de la zona donaron además las imágenes del Sagrado Corazón, San José y San Antonio.
Gestión parroquial La historia institucional del santuario también quedó marcada por distintas conducciones sacerdotales. El texto original menciona al padre Erasmo, que dejó San Juan en mayo de 1984; al padre Carlos Castillo, que renunció meses después por problemas de salud; y al padre Román Becerra, designado por el Arzobispado el 26 de diciembre de 1984 para reorganizar la parroquia y realizar remodelaciones. Luego asumió el padre Diego Navarro el 4 de marzo de 1990 y permaneció hasta febrero de 2004, con 14 años de gestión. Más tarde pasaron por la comunidad el padre Víctor Hugo Gallardo, el padre Juan José Leiva, y en los últimos tiempos se destacó el trabajo del padre Jonatan Félix; este año la conducción quedó a cargo del padre Marcelo Alcayaga.
Patrimonio y culto En el plano institucional, el templo fue declarado Patrimonio Arquitectónico Municipal de Rawson mediante la Ordenanza Municipal N° 3000, sancionada en el año 2000. Una década después, tras años de trabajo, se consagró y dedicó el actual templo parroquial y la iglesia fue reconocida oficialmente como Santuario Arquidiocesano. El 14 de octubre de 2012, en el marco del Año de la Fe, comenzó a funcionar una Capilla de Adoración Perpetua, que hoy opera de manera transitoria en la antigua sacristía mientras sigue pendiente la capilla definitiva.
Con esos antecedentes, el santuario llega a un nuevo aniversario con una estructura institucional consolidada y con una práctica religiosa sostenida por la comunidad. Los archivos parroquiales y la cronología citada muestran que el lugar pasó de una inauguración parcial en 1956 a un espacio de referencia religiosa y patrimonial en Rawson. La variable a seguir es la concreción de la capilla definitiva de adoración perpetua, todavía en etapa de proyecto.




