El terremoto que sacudió a Colombia el lunes por la mañana dejó, hasta el momento, un saldo confirmado de 224 muertos y 668 heridos. Con una magnitud de 7,4, el sismo abrió un escenario de emergencia que todavía mantiene desplegadas a las autoridades en las zonas afectadas, donde persisten las tareas para dimensionar el impacto real del desastre.
El epicentro se ubicó en San José del Palmar y el movimiento telúrico se sintió con especial intensidad en Pereira, donde se registraron 60 muertes. También hubo fuertes efectos en Manizales, Cali, Medellín y Bogotá, ciudades donde el temblor alteró la vida cotidiana y obligó a activar operativos de emergencia.
En Pereira, el alcalde Mauricio Salazar decretó toque de queda, en un contexto marcado además por 16 personas atrapadas en el sistema de cable durante el temblor. En Cali, el intendente Alejandro Eder adoptó la misma medida tras registrarse intentos de saqueos, mientras avanzan las tareas de búsqueda y rescate de personas bajo los escombros.
Las consecuencias sanitarias también empiezan a sentirse con fuerza. Cali atraviesa un colapso en su sistema de salud, con sus 10 hospitales llenos, lo que complejiza la atención de los heridos y expone la presión que el sismo generó sobre la infraestructura médica de la región.
En paralelo, Medellín y Bogotá enviaron equipos de búsqueda y rescate para rastrillar las áreas más afectadas. El operativo incluye drones y perros especializados, herramientas clave para acelerar la localización de sobrevivientes en medio de un escenario todavía incierto. El presidente recientemente asumido de Colombia, Abelardo de la Espriella, viajó a Quibdó para expresar su solidaridad y se comprometió a subsidiar a 1.300 familias afectadas.
El impacto del sismo no se limitó a Colombia. En Ecuador y Panamá también se sintió el movimiento, lo que obligó a evacuar edificios y oficinas como medida preventiva. La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos de Ecuador informó que el fenómeno fue sentido de manera leve en Los Ríos, Santo Domingo de los Tsáchilas, Esmeraldas y Guayas, y de forma moderada en Pichincha e Imbabura. Además, confirmó un operativo para relevar daños materiales, aunque por ahora no se reportaron víctimas fatales.
En Panamá, las vibraciones se percibieron sobre todo en la zona fronteriza y tuvieron una duración breve. Según el Instituto de Geociencias de la Universidad Nacional, el sismo se extendió entre 40 segundos y un minuto, un dato que da cuenta de la magnitud del evento y de su alcance regional.



