Una mujer de 37 años fue detenida por la Policía Civil de Santa Catarina, en el suroeste de Brasil, luego de haber engañado durante 14 meses a una familia de Joinville al presentarse como una niña de 12 años. Según la investigación, se identificaba como “Gabriele” y sostenía que era autista y que había sufrido abusos en su niñez, con el objetivo de obtener alojamiento y alimentos. El caso derivó en una denuncia por falsa identidad y estafa, y quedó bajo análisis judicial.
La mujer fue identificada como Amanda Maria Souza de Oliveira, originaria del estado de Ceará, en el noreste brasileño. De acuerdo con los investigadores, utilizaba chupetes, bebía en mamaderas y hacía dibujos infantiles para reforzar la versión sobre su supuesta edad y su situación personal. La familia que la alojaba, vinculada a una comunidad evangélica de la zona, la trataba como hija adoptiva, le daba de comer, la vestía, le había preparado una habitación y hasta le organizó una fiesta por su 12° cumpleaños.
Antecedentes del caso
La presunta maniobra fue descubierta por la “tía adoptiva”, que la reconoció a través de artículos periodísticos vinculados con un caso similar ocurrido en Rio de Janeiro en 2023. Tras esa identificación, concurrió a una dependencia policial, donde la mujer fue interrogada y terminó confesando dos días después. Los investigadores sostienen que, antes de este episodio, había cometido fraudes con un modus operandi similar desde 2018 en Minas Gerais, Paraná, Goiás, Río de Janeiro y Santa Catarina, bajo nombres como Beatriz, Ana Clara y Maria Eduarda.
Entre los hechos mencionados por la pesquisa figura uno de 2023, cuando se presentó como una niña de 12 años con autismo y víctima de abuso ante una organización dedicada a asistir menores vulnerables en Río de Janeiro. En esa oportunidad, una nutricionista de 52 años y la responsable de la institución comenzaron a cuidarla durante un mes y medio, e incluso evaluaron adoptarla, hasta que detectaron que la edad declarada no coincidía. También se registró un episodio en 2024, cuando se presentó como una niña de 11 años que había escapado de una red de prostitución en Rio Grande do Sul; una familia la recibió en su casa, pero luego advirtió contradicciones y recurrió al Consejo Tutelar, ante cuyos agentes Oliveira reconoció su verdadera identidad.
Situación procesal
La Fiscalía la denunció por falsa identidad y estafa, al considerar que Oliveira está en condiciones de ser juzgada. Esa conclusión surgió de una evaluación de salud mental que determinó que comprendía sus actos y que podía enfrentar el proceso. El expediente queda ahora sujeto a la evolución de esa vía judicial y a las medidas que dispongan las autoridades competentes en Brasil.
El caso tiene relevancia por el alcance territorial de los antecedentes atribuidos y por el tipo de delitos investigados, que involucran engaño sostenido y vulneración de la confianza de terceros. También deja abierta la definición judicial sobre la responsabilidad penal de Amanda Maria Souza de Oliveira y sobre la eventual acumulación de hechos previos mencionados por los investigadores desde 2018.




