YPF dio un paso decisivo en su proceso de desinversión al aprobar la venta de su participación del 70% en Metrogas y MetroENERGÍA a Edenor por US$780 millones. La resolución fue adoptada este lunes 10 de agosto por el directorio de la petrolera y marca una de las operaciones más relevantes de su estrategia de desprendimiento de activos no estratégicos.
La transacción, que había sido anticipada en el marco de una compulsa competitiva, coloca precio a uno de los activos energéticos más disputados del mercado local. La definición también confirma el peso estratégico de Metrogas, la principal distribuidora de gas del país, en un contexto donde el control de servicios públicos regulados sigue siendo un factor central para el negocio energético.
La oferta ganadora fue presentada por Edenor junto con Andina PLC, luego de un proceso organizado por Citigroup como asesor financiero. En la licitación también participaron otros grupos de peso, entre ellos MSU, Central Puerto junto con Ecogas, Litoral Gas y el empresario Alberto Pierri.
Para Edenor, el movimiento implica mucho más que una compra financiera. La compañía, que es la mayor distribuidora de electricidad de la Argentina, busca ampliar su presencia en el negocio regulado y sumar una plataforma con alrededor de 2,5 millones de clientes en Ciudad de Buenos Aires y 11 municipios del sur del Gran Buenos Aires. La combinación con su operación eléctrica abre la posibilidad de un conglomerado privado de mayor escala en servicios esenciales.
Sin embargo, la operación todavía no está cerrada. YPF aclaró que el traspaso queda sujeto al cumplimiento de condiciones precedentes, entre ellas las autorizaciones regulatorias correspondientes y la presentación de garantías. A eso se suma un dato sensible: la licencia de Metrogas vence en 2027 y aún no fue extendida por el gobierno nacional, una variable que seguirá pesando en la valuación y en la viabilidad de largo plazo del negocio.
Del lado de YPF, la venta se inscribe en la estrategia que impulsa Horacio Marín para concentrar capital y gestión en Vaca Muerta. La petrolera busca reorganizar su cartera de activos y avanzar hacia un perfil más enfocado en el shale, con proyección internacional. En ese esquema, la salida de Metrogas no es una desinversión menor: por su tamaño, su alcance y el monto acordado, se convierte en una pieza emblemática de esa reorientación.
En términos de mercado, la operación también puede modificar el tablero de los servicios públicos en Argentina. Si logra superar la etapa regulatoria, Edenor ampliará de manera significativa su presencia en un sector clave, mientras YPF obtendrá recursos frescos para financiar un programa de inversiones que demanda miles de millones de dólares en infraestructura, producción y transporte.



