La realidad que enfrentan las pequeñas y medianas empresas en la Argentina no distingue fronteras provinciales. Así lo describe Claudia Fernández, vicepresidenta de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y representante de Ushuaia, Tierra del Fuego. Lejos de tratarse de una problemática aislada de alguna región en particular, la dirigente advierte que en todo el territorio nacional se vive un escenario homogéneo y preocupante de asfixia para el sector productivo.
"Tenemos realmente una situación de pérdida de puestos de trabajo, pymes que están tomando definiciones porque no pueden competir", señala Fernández al describir lo que califica como "un combo perfecto, la pelea perfecta para que muchas decidan cerrar sus puertas". Ante este panorama, explica que detrás de cada comercio o pequeña industria hay mucho más que números: "muchas veces es el sueño de una familia. Entonces creo que más allá de todo eso es la lucha familiar, la lucha de saber que tu provincia necesita que tu producto sea lo mejor para seguir y seguís apostando, aunque no tenés reglas claras, aunque todavía no se tomó la definición de tomar las medidas necesarias para que sea realmente sano poder abrir todas las mañanas un comercio".
El reclamo al Gobierno Nacional
Al ser consultada sobre la receptividad de las problemáticas del sector por parte de las autoridades nacionales, Fernández traza una distinción clave entre la recepción formal y la verdadera comprensión de la crisis pyme. "Yo digo que nos escuchan, no sé si nos entienden, pero sí hay una convicción nacional desde CAME que no es parar de presentar la realidad argentina".En este sentido, la referente de CAME detalla los tres requerimientos urgentes e indispensables que el sector demanda para poder subsistir en la coyuntura actual:
- "Trabajar rápidamente con la carga tributaria".
- "No abrir indiscriminadamente sin analizar qué es lo que necesita el país y sobre todo importaciones" [3].
- "Sobre todo el respeto por el trabajo de cada uno" [3].
Propuestas frente a la queja
A pesar de la complejidad del escenario, Fernández aclara que la estrategia
de CAME no se limita al reclamo pasivo, sino a la búsqueda activa de soluciones
parlamentarias y legislativas. Actualmente, la entidad trabaja de forma directa
con diputados y senadores en economías regionales y en una postergada Ley Pyme,
un proyecto en el que vienen insistiendo hace años.
"Nosotros no nos dedicamos a sentarnos a quejar. Nosotros vamos, planteamos cuál es la realidad y llevamos una posible solución", enfatiza, argumentando que las pymes no disponen de tiempo para el lamento debido a la doble responsabilidad de gestionar sus propios negocios y, a la vez, coordinar sus respectivas cámaras y federaciones provinciales.
Asimetrías y representación política
Finalmente, Fernández expone una cruda mirada sobre cómo se configuran las políticas públicas en relación con la representación demográfica del país, señalando que la lógica electoral suele desfavorecer a las provincias con menor densidad de votantes. "El gobierno siempre piensa en votos", sostiene, y ejemplifica con su propia región: "por ejemplo, de mi región Patagonia y nosotros seis provincias y somos el 6,3% del padrón, ¿vos creés que van a tomar leyes que nos ayuden? Están pensando en otra cosa hoy".Ante esta falta de incentivos de carácter federal, el rol de CAME cobra una relevancia central como la entidad federal que busca aglutinar y dar voz a las pymes de las 24 provincias del país para que sigan sosteniendo las principales fuentes de empleo de la Argentina.




