El 46% de los hogares argentinos mantiene saldos impagos en servicios privados y públicos, según una encuesta nacional de la consultora Casa Tres, dirigida por Mora Jozami. El relevamiento ubica además al atraso en impuestos, entre ellos obligaciones que pueden involucrar a ARCA, dentro de un cuadro más amplio de deterioro del cumplimiento de pagos.
La medición muestra que la morosidad ya no se limita a tarjetas de crédito, préstamos personales o compras en cuotas. De acuerdo con el estudio, el 54% de los argentinos dejó de pagar o se atrasó en alguna obligación por motivos económicos. El dato importa porque refleja que la falta de liquidez de los hogares alcanzó gastos de funcionamiento cotidiano, con impacto directo en el presupuesto familiar.
Servicios al tope
Entre quienes reconocieron atrasos, el rubro más mencionado fueron las facturas de servicios, con el 46%, incluyendo electricidad, gas, agua, Internet y telefonía. Luego aparecen las tarjetas de crédito, con el 36%, y los préstamos o deudas, con el 33%. También se registraron demoras en el pago de impuestos, con el 21%, y en compromisos de pago “informales”, con el 18%.
Más atrás figuran los alquileres y las cuotas escolares, universitarias o de otras actividades educativas, ambos con el 12%. Las obligaciones sociales o personales, que incluyen préstamos entre amigos o dentro del grupo familiar, representan el 9%, mientras que las expensas alcanzan el 6% y otros compromisos el 2%. La encuesta no permite identificar qué parte de los atrasos impositivos corresponde específicamente a ARCA.
Uso del crédito
El estudio también advierte que el financiamiento se convirtió en una herramienta para cubrir gastos básicos. El 58% de los argentinos dijo que él o alguien de su hogar tomó un préstamo, utilizó crédito o financió gastos en los últimos meses. Esa proporción sube al 63% entre las mujeres y al 65% en los sectores de menores ingresos.
Entre quienes recurrieron al crédito, el 26% lo destinó principalmente a comprar alimentos, el 21% a gastos cotidianos del hogar, el 15% al pago de servicios, impuestos u otras obligaciones y el 14% a cancelar deudas anteriores. En conjunto, esas cuatro finalidades concentran al 76% de los casos relevados, lo que muestra un uso del financiamiento orientado a sostener el consumo y a refinanciar compromisos previos.
Expectativas de pago
Las perspectivas tampoco son favorables. Ante la pregunta sobre si podrán saldar sus deudas, solo el 34% respondió que sí, mientras que el 37% consideró que no podrá hacerlo y el 26% dijo no saber. La encuesta sostiene que la baja de la inflación puede mejorar la previsibilidad, pero no resuelve por sí sola la capacidad de pago cuando los ingresos resultan insuficientes.
El relevamiento deja así un panorama de tensión para los hogares y de menor margen para el consumo futuro. Con menos capacidad para afrontar vencimientos, las familias priorizan qué cuentas pagan y cuáles postergan, mientras la mora se extiende desde el sistema financiero hacia servicios, impuestos y obligaciones básicas. El dato central del estudio es que el problema ya no aparece aislado en los bancos, sino extendido en los gastos cotidianos de los hogares.




