La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) proyecta que en 2027 habrá menos personas jubiladas y más adultos mayores que accederán a la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), un beneficio de menor monto para quienes no completaron los aportes exigidos. El cambio refleja el impacto de la informalidad laboral y de la finalización de las moratorias previsionales sobre el acceso al sistema. También muestra una transición hacia prestaciones más bajas para quienes llegan a la edad de retiro sin 30 años de aportes registrados.
Según las estimaciones oficiales, el padrón de jubilados bajará de 5.590.521 personas en 2026 a 5.485.761 en 2027, una diferencia de 104.760 beneficiarios. En paralelo, la PUAM sumará 32.724 titulares y pasará de 220.308 a 253.032 personas. El Seguro de Desempleo también crecerá, de 118.868 a 130.324 beneficiarios, de acuerdo con la misma proyección.
Requisitos y cobertura
La PUAM alcanza a personas de 65 años o más que no reunieron los 30 años de aportes que exige el sistema previsional y que se encuentran en situación de vulnerabilidad social. El haber equivale al 80% de la jubilación mínima más un bono extraordinario y actualmente se ubica en $342.908 más un refuerzo de $70.000. La diferencia con la jubilación ordinaria marca la magnitud del problema para quienes no logran completar la historia laboral requerida.
La caída de las jubilaciones se explica, según el propio esquema previsional, por la combinación de empleo formal insuficiente e informalidad persistente. La edad legal de retiro es de 60 años para las mujeres y 65 años para los hombres, pero el acceso al haber pleno depende de acreditar los aportes registrados. Con las moratorias previsionales ya fuera de vigencia, quienes no llegan a ese piso quedan sin el mecanismo que antes permitía completar los años faltantes.
Monotributo y financiamiento
Un estudio de la Fundación Mediterránea agregó otro límite estructural: ninguna categoría del monotributo, el régimen simplificado para trabajadores por cuenta propia, alcanza hoy para financiar una jubilación mínima, aun con 40 años de aportes ajustados por inflación. El informe señala que un empleado en relación de dependencia aporta en promedio el 11% de su ingreso, un autónomo el 5% y un monotributista apenas el 1,1%. También precisa que el 55% de los monotributistas está en la categoría A y el 78% entre las categorías A, B y C.
La brecha se refleja en el resultado previsional: un hombre inscripto en categoría A que aportó 40 años cubriría solo el 9% de una jubilación mínima, mientras que en la categoría más alta, la K, llegaría al 75%. En las mujeres, los porcentajes descienden a 6% y 50%, respectivamente. El estudio concluye que el problema no se resuelve solo con el rendimiento de los fondos y plantea la necesidad de revisar el esquema de ahorro previsional y avanzar en la formalización laboral. En ese marco, la variable a seguir es cuántos trabajadores llegarán a la edad de retiro sin los aportes necesarios y pasarán a prestaciones de menor cobertura.




