Thiago Tirante continúa construyendo una campaña de alto impacto en el Masters 1000 de Cincinnati. El argentino avanzó por primera vez a los cuartos de final de un torneo de esta categoría sobre canchas duras, tras imponerse al checo Jakub Mensik por 5-7, 6-4 y 6-4. El resultado no solo amplía su recorrido en el certamen, sino que consolida una señal clara de crecimiento competitivo en una instancia de máxima exigencia.
La clasificación adquiere mayor relevancia si se considera el contexto previo. Días atrás, Tirante había dado el golpe más resonante de su carrera al vencer al serbio Novak Djokovic, número 5 del mundo y máximo ganador de Grand Slam con 24 títulos. Luego, había superado al español Martín Landaluce para llegar a octavos. La pregunta era si ese esfuerzo acumulado podía pasar factura. La respuesta, al menos por ahora, fue contundente: el argentino sostuvo el nivel y volvió a imponer condiciones.
Este miércoles, en el segundo turno de la cancha Tony Trabert, con una temperatura promedio de 25 grados centígrados y cielo parcialmente nublado, se midieron Tirante, ubicado en el puesto 50 del ranking mundial, y Mensik, 16° del escalafón. Ambos llegaron con antecedentes pesados desde el circuito junior, donde habían sido números 1 y 2 del mundo, respectivamente. El cruce, en ese sentido, ofrecía una lectura de presente y también de proyección.
El desarrollo del partido fue parejo en el arranque. El primer set se definió por detalles: ambos sostuvieron sus servicios hasta el duodécimo game, cuando Tirante perdió precisión y el checo aprovechó para cerrar el parcial por 7-5. En ese tramo, la falta de margen quedó expuesta como una advertencia sobre la necesidad de administrar mejor los momentos clave en este tipo de compromisos.
Lejos de desordenarse, el platense reaccionó en el segundo set con mayor solidez. Tuvo una chance de quiebre en el primer game, aunque no logró concretarla. Sin embargo, se mantuvo firme con su servicio, ganó el 92% de los puntos con el primer saque y llegó a devolver a 172 kilómetros por hora. La insistencia tuvo premio en el noveno juego, cuando quebró al europeo y forzó el tercer set con un 6-4 que cambió el rumbo del encuentro.
En el parcial decisivo, Tirante confirmó que su tenis se adapta cada vez mejor a las superficies duras. Tomó rápidamente una ventaja de 4-0 y, pese a ceder su saque una vez, no perdió el control del partido. Sostuvo la concentración hasta cerrar el triunfo por 6-4, una victoria que lo instala entre los ocho mejores y lo deja a un paso de una instancia todavía más exigente.
Por un lugar en las semifinales, el argentino espera ahora por el ganador del cruce entre el australiano Alex de Miñaur, 8° del ranking, y el francés Arthur Fils, 21°. Más allá del próximo rival, la campaña de Tirante ya dejó una consecuencia concreta: su mejor actuación en un Masters 1000 y una confirmación de que su evolución en el circuito empieza a traducirse en resultados de peso.




