Piden avanzar con la Ley Joaquín para incorporar la violencia vicaria en la legislación
Organizaciones y familiares renovaron el pedido para que el Congreso trate la Ley Joaquín, una propuesta orientada a reconocer la violencia vicaria como una modalidad específica de violencia de género. La iniciativa busca sumar herramientas de prevención y protección para las infancias y sus madres.
Al cumplirse un año del asesinato de Joaquín Ruffo, el niño de 8 años asesinado por su padre en Lomas de Zamora, volvió a plantearse el reclamo para que avance el tratamiento de la llamada Ley Joaquín. El proyecto propone que la violencia vicaria sea incorporada en la legislación argentina como una forma específica de violencia de género, con el fin de mejorar la respuesta judicial.
En diálogo con Telesol, Carolina Espinoza, impulsora de la iniciativa, explicó que esta modalidad se configura cuando un agresor utiliza a los hijos e hijas para dañar a la madre. Señaló que estos casos suelen comenzar con amenazas, incumplimientos de la cuota alimentaria o de los regímenes de cuidado y comunicación, aunque pueden derivar en consecuencias de extrema gravedad para toda la familia.
Espinoza advirtió que, al no existir un reconocimiento legal específico, muchos expedientes son tratados como conflictos familiares y no como situaciones atravesadas por violencia de género. Por eso, consideró necesario que los juzgados de familia, las fiscalías y los organismos intervinientes incorporen una perspectiva que priorice la protección integral de las infancias y de las madres.
La referente sostuvo además que la Ley Joaquín apunta a brindar herramientas concretas al sistema judicial para detectar, prevenir y actuar con mayor rapidez frente a este tipo de situaciones. El reclamo adquiere especial relevancia en esta fecha, ya que este miércoles se cumple un año del crimen ocurrido el 5 de agosto de 2025, cuando Alejandro Ruffo asesinó a su hijo como una forma de venganza contra su expareja, Natalia Ciak, en un contexto de hostigamiento prolongado. Meses después, el femicida confesó el asesinato antes de suicidarse en la Unidad Penitenciaria N.º 34 de Melchor Romero.