"El tema nuclear en el Medio Oriente: Arabia Saudita, como protagonista"
En noviembre de 2025, EE.UU. y Arabia Saudita, firmaron una declaración conjunta que, según el gobierno de Donald Trump, "sienta las bases jurídicas para una colaboración en materia de energía nuclear que se prolongará durante décadas y ascenderá a miles de millones de dólares".
Estados Unidos y Arabia Saudita firmaron un acuerdo que permitirá al reino árabe desarrollar un programa nuclear civil y que, según algunos medios, le abriría al reino la puerta al enriquecimiento de uranio. Energéticamente es estratégico esto, porque en un tiempo a los Saudíes, se les acabará el petróleo fósil y deben ir por otras energías. Este plan desató preocupación en Israel.
El acuerdo, que debe ser ratificado por el Congreso estadounidense, se produce en un contexto de tensión con Irán, rival de Arabia Saudita en Oriente Medio, y bajo los esfuerzos de Washington por limitar las capacidades nucleares de Teherán, que niega buscar desarrollar armas nucleares.
El documento, conocido como "Acuerdo 123", fue firmado por el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, y su homólogo saudita, Abdulaziz bin Salman, según informó en un comunicado el Gobierno estadounidense. Arabia Saudita no mantiene vínculos diplomáticos con Israel.
"Fines pacíficos"
El comunicado no incluyó el texto íntegro del acuerdo, pero asegura que el programa tiene "fines pacíficos" y que está comprometido con la "no proliferación nuclear".
Asimismo, indicó que el acuerdo dará a las empresas estadounidenses acceso preferente al sector de la energía nuclear producida en Arabia Saudita.
"Pueden tener la certeza de que estos acuerdos cumplen con los más altos estándares de seguridad y no proliferación nuclear, al tiempo que se apoyan en la mejor tecnología nuclear y en los mejores científicos del mundo, desarrollados aquí mismo en Estados Unidos", afirmó Wright.
Enriquecimiento de uranio
Una cláusula del pacto, que tendría una duración de 30 años, prevé que empresas estadounidenses construyan una instalación de enriquecimiento de uranio en Arabia Saudita si un estudio conjunto determina que está justificado, informó The Wall Street Journal.
Pero algunos legisladores estadounidenses de ambos partidos y funcionarios israelíes expresaron su oposición a un proyecto atómico civil para Arabia Saudita, por temor a que pueda convertirse eventualmente en un programa para desarrollar armas nucleares.
El reino sunnita es uno de los principales aliados de Washington en Oriente Medio y ha sido afectado por ataques iraníes en respuesta a la ofensiva estadounidense contra Irán. Además, los rebeldes hutíes de Yemen han anunciado un bloqueo marítimo en el mar Rojo contra buques saudíes.
Arabia Saudita y los hutíes intercambiaron ataques la semana pasada por primera vez en años, lo que puso en peligro una tregua de 2022. Los rebeldes, en gran medida, se mantuvieron al margen desde que Israel y Estados Unidos atacaron a Irán a finales de febrero.
El asunto es de larga data. Arabia Saudita ha defendido durante mucho tiempo su derecho a desarrollar un programa nuclear civil. En los últimos años, Washington ha tratado de integrar cualquier acuerdo relativo a la cuestión nuclear en una estrategia más amplia que incluiría la normalización de las relaciones de Arabia Saudita con Israel, junto con la firma de un pacto de defensa con Estados Unidos. Washington firmó un acuerdo nuclear en 2009 con el vecino Emiratos Árabes Unidos, aunque este país no enriquece su propio uranio.
Un acuerdo a la OTAN, entre Arabia Saudita y Pakistán
El 19 de Septiembre del 2025, Arabia Saudita y Pakistán confeccionaron y concretaron firmando un acuerdo de años de tratamiento para emplear toda su capacidad militar y busca reforzar la capacidad de disuasión mutua frente a cualquier agresión. Además, refleja el principio de la OTAN de "un ataque contra uno es un ataque contra todos". Este es un acuerdo de defensa integral que abarca todos los medios militares inclusive "el nuclear".
Ello se suma a la iniciativa de los países del Consejo de Cooperación del Golfo de activar una disposición de Acuerdo de Defensa Conjunta, que establece el mismo principio de "un ataque contra uno es un ataque contra todos". Una histórica fortificación del frente islámico: la defensa aérea saudita completada por la disuasión nuclear paquistaní. El acuerdo "abre una fase más profunda y cohesionada en las relaciones entre ambas naciones", como una redefinición de la disuasión regional. Y destacó que la fuerza económica saudita la convierte en garante de la estabilidad energética global.
El ejército avanzado de Arabia Saudita la sitúa entre las principales fuerzas regionales, y que custodia de los lugares más sagrados del islam le otorga legitimidad espiritual y liderazgo entre los países de mayoría musulmana.
Pakistán, es una potencia nuclear declarada con un arsenal de misiles y uno de los ejércitos más grandes del mundo islámico. Su ubicación geográfica en el mar Arábigo conecta el Golfo con el sur de Asia y el océano Índico, mientras que su gran población y experiencia en la industria de defensa refuerzan su papel en cualquier acuerdo conjunto.
¿Buscarán ahora los saudíes la bomba nuclear?
Pienso que No. Al menos, no tal y como están las cosas hoy en día. Pero ese es el temor que, inevitablemente, rodea a este acuerdo.
Por otro lado, Irán enriqueció su propio uranio y ya vemos lo que pasó allí. En las profundidades de sus montañas desérticas, fuera del alcance de los satélites estadounidenses, la República Islámica siguió adelante y enriqueció 441 kg de uranio hasta alcanzar una pureza del 60%, muy por encima del 3,67% necesario para la energía nuclear civil y a solo un paso del uranio altamente enriquecido (HEU) apto para uso militar que se necesita para fabricar una bomba. Se cree que ese uranio altamente enriquecido sigue en los túneles que fueron bombardeados el año pasado durante la operación estadounidense "Martillo de Medianoche".
No hay nada que indique que Arabia Saudita tenga intención alguna de seguir los pasos de Irán, ni de desviar su incipiente programa nuclear civil hacia fines militares. Pero los saudíes viven en una zona peligrosa y, si Irán llegara a hacerse con un arma nuclear, querrían tener una ellos mismos como medida disuasoria. Sin embargo, en lugar de pasar por el largo, laborioso e ilegal proceso de enriquecer su uranio al 90% y convertirlo después en una ojiva nuclear, en teoría podrían simplemente comprar la bomba "lista para usar" a su aliado Pakistán.
El Factor Trump
Las conversaciones sobre la cooperación nuclear entre Estados Unidos y Arabia Saudita se remontan a 2008.
Desde su regreso a la Casa Blanca, el presidente Donald Trump se ha esforzado por estrechar sus relaciones con Riad. Uno de sus primeros viajes importantes al extranjero fue a Arabia Saudita en mayo de 2025, durante el cual, según reportes, las empresas saudíes se comprometieron a invertir US$600.000 millones en EE.UU.
El pasado noviembre, Trump recibió calurosamente a Bin Salman en la Casa Blanca con un saludo personal en la alfombra roja, un desfile aéreo militar y una visita guiada por la mansión presidencial. El presidente también habla con mucho cariño de los líderes saudíes y suele afirmar que el rey Salman bin Abdulaziz le dijo que Estados Unidos era "un país muerto" durante el gobierno de Biden.
En los últimos meses, Arabia Saudita se ha visto en el punto de mira de los ataques iraníes y sus exportaciones de energía se han visto interrumpidas tras los ataques lanzados por Estados Unidos contra Irán.