Pampa Energía confirmó el cierre de su planta de caucho en Puerto San Martín
La empresa comunicó el fin de la actividad en su unidad de Santa Fe, considerada la última gran planta de caucho del país. El impacto alcanza a unos 200 trabajadores, mientras el gremio reclama reubicaciones y advierte por el deterioro del mercado interno.
Pampa Energía resolvió cerrar su planta de caucho en Puerto San Martín, a 25 kilómetros de Rosario, donde se producía un insumo clave para neumáticos, cintas transportadoras y calzado. La medida afecta a cerca de 200 trabajadores, a quienes la compañía ya comenzó a ofrecer retiros voluntarios por encima de lo que marca la ley.
La fábrica era la última gran planta de caucho en actividad en Argentina y su cierre fue comunicado este lunes por la dirección de la firma. El jueves está prevista una audiencia conciliatoria en la sede del Ministerio de Trabajo de Santa Fe, aunque entre los empleados predomina un escenario de fuerte incertidumbre.
Desde el SOEPU señalaron que la compañía opera en un polo industrial con otras tres áreas elaboradoras de insumos químicos y pidieron que el personal afectado sea reubicado en alguna de ellas. Se trata de una refinadora de combustible, una planta de estireno y otra de metilbenzeno, todas vinculadas a la producción de plásticos y resinas.
El secretario general del sindicato, Mauricio Brizuela, atribuyó la decisión a un mercado interno deprimido para los productos que demandan caucho sintético. Sostuvo que las automotrices radicadas en el país no están comprando y que los vehículos importados por plantas locales ya llegan con neumáticos incluidos.
Brizuela también vinculó la situación con el nivel del tipo de cambio y el costo de los servicios. En paralelo, la misma empresa anunció una inversión de 2.700 millones de dólares para construir en Bahía Blanca la mayor planta de urea granulada de Latinoamérica, destinada a fertilizantes.
En la planta de Puerto San Martín hay 125 trabajadores dentro del convenio petroquímico y, sumando a quienes están fuera de convenio, el total asciende a 200. El gremio advirtió que, si se concreta el primer despido, paralizará todas las plantas del grupo.
La tensión creció en las últimas semanas, cuando se interrumpieron los envíos desde Brasil de butadieno, un gas utilizado en la fabricación de neumáticos. En ese contexto, Brizuela sostuvo que varios operarios están cerca de jubilarse y que reciben presiones para aceptar el retiro de inmediato.
La preocupación por la recesión también quedó expuesta en el ámbito industrial regional. Según una encuesta nacional del Centro de Estudios de la UIA, el 45,5% de las empresas registró caída de ventas internas, el 38% redujo su producción y el 22,4% achicó su plantilla de personal.