Diez sanjuaninos viajaron tres años para acompañar a la Selección en Estados Unidos
Un grupo de amigos de San Juan planificó durante tres años un recorrido para seguir a la Selección Argentina en el Mundial 2026. Médicos, contadores y otros profesionales ya suman miles de kilómetros entre Miami, Kansas y Atlanta para alentar a Messi y compañía.
Lo que para muchos comienza con un pasaje, para este grupo empezó hace tres años, cuando diez sanjuaninos decidieron ahorrar con un objetivo preciso: estar cerca de la Selección Argentina en el Mundial 2026. La iniciativa reunió a médicos, contadores y otros profesionales de San Juan que transformaron un plan entre amigos en una travesía por Estados Unidos.
Los protagonistas son Rodolfo Gil, Santiago Prieto, Pepe Criado, Juan Carlos Bordes, Pablo Larrea, Marcelo Cortínez, Facundo Bravo, Marcelo Gueglio, Sergio Manzano y Fernando López. Más allá de sus actividades laborales, el vínculo que los reúne es el fútbol: todos los sábados comparten la cancha en el torneo de ADEPU, una rutina que hoy se trasladó a las tribunas mundialistas.
La recorrida comenzó en Miami, donde llegaron para los octavos de final, y desde allí alquilaron dos minibuses para seguir cada partido de la Scaloneta. La última parada fue Atlanta, adonde arribaron este martes tras un largo trayecto desde Kansas, ciudad en la que vivieron la clasificación argentina frente a Suiza.
Rodolfo Gil resumió el sentimiento del grupo al señalar: "Somos todos amigos que jugamos en el mismo equipo de fútbol de ADEPU y algunos ya llevábamos varios mundiales juntos. Otros se sumaron para este de Estados Unidos. Llevamos muchos kilómetros recorridos, estamos cansados, pero felices de estar viviendo algo tan emotivo. Hemos sufrido mucho, pero me pone muy bien estar acá". En la misma línea, el médico traumatólogo Santiago Prieto destacó el esfuerzo que implica seguir a la Selección: "A esta hora el precio de las entradas está por las nubes, pero vamos a esperar. Hablo en lo personal: por ahí cansa dedicar nueve o diez horas a cada partido, pero esto pasa cada cuatro años y las emociones que se viven son únicas. Vale completamente el esfuerzo físico y económico".
Gil también comparó esta experiencia con la vivida en Qatar y remarcó una diferencia de contexto. "En Qatar se paralizaba todo y se hablaba solamente del Mundial. Acá la gente de Estados Unidos es muy amable, pero las ciudades siguen con su vida normal; no se vive exclusivamente para el Mundial", explicó. Mientras esperan conseguir entradas para el próximo compromiso, los diez amigos continúan sumando kilómetros y anécdotas en una gira marcada por la amistad y la pasión futbolera.