Los plazos de cobro de la uva se duplicaron hasta los 192 días
En los Valles Cordilleranos, la crisis de liquidez se agrava: los plazos de cobro de la uva se duplicaron hasta los 192 días. Con precios bajos y deuda récord, los sectores vitivinícola, olivícola y frutícola ven frenadas sus inversiones.
La región de los Valles Cordilleranos atraviesa una coyuntura crítica marcada por una crisis de liquidez que amenaza la continuidad de sus principales actividades productivas. Según los datos de la última Encuesta SEA CREA, el sector no solo enfrenta problemas de rentabilidad, sino una asfixia financiera derivada de la extensión sin precedentes en los tiempos de pago de la producción.
El drama de los plazos: la espera se duplica
El dato más alarmante para los productores de uvas para vinificación es la velocidad con la que se han estirado los plazos de pago. En apenas tres años, el tiempo promedio de cobro desde la entrega del producto hasta la última cuota se ha duplicado. Mientras que en la campaña 2024 el plazo era de 96 días, en 2025 subió a 168 y actualmente se sitúa en 192 días.
Esta tendencia también afecta a los productos ya procesados en bodega. Para el mosto y el vino, el plazo medio de cobro saltó de 75 a 145 días en el último trienio, lo que evidencia que el problema financiero se traslada a lo largo de toda la cadena de valor.
Vitivinicultura: precios bajos y caída del consumo
El contexto económico agrava la situación financiera. Los precios de las uvas y los vinos, ajustados por inflación, son hoy más bajos que en el periodo previo a la pandemia de Covid-19. A esto se suma una caída progresiva en el consumo, tanto a nivel interno como externo, un fenómeno que no es exclusivo de Argentina pero que golpea con fuerza a la región.
Como consecuencia de esta falta de demanda y rentabilidad, el 60% de los empresarios planea comprar menos uva este año, lo que está derivando en el abandono o arranque de viñedos para ajustar la oferta. El desánimo es generalizado: el 89% de las empresas vitícolas anticipa un deterioro en sus resultados económicos para el próximo año.
Olivicultura, nogales y fruticultura: inversión en pausa
El impacto de la crisis se extiende más allá de la vid. Al analizar el panorama de la olivicultura, los nogales y el sector frutícola, el clima es de extrema cautela. Un 57% de los productores de estas actividades considera que el escenario actual no es adecuado para planificar inversiones, mientras que solo un escaso 20% ve condiciones para encarar nuevos proyectos.
Endeudamiento récord como estrategia de supervivencia
Para sostener la operación diaria ante la falta de cobros en tiempo y forma, el 71% de los empresarios debió incrementar su nivel de endeudamiento, alcanzando el registro más alto de los últimos cinco años.
Entre las medidas de emergencia adoptadas para cubrir este bache financiero destacan:
- Aportes de capital personal de los socios (50% de las empresas).
- Refinanciación de pasivos y aportes de otras actividades no agropecuarias (40% cada uno).
- Liquidación de stocks de productos (25%) y venta de activos (10%).
A pesar de este entorno complejo, un pequeño porcentaje de productores (11%) y bodegas (33%) se mantiene activo buscando estrategias para mejorar sus márgenes de rentabilidad y sobrevivir a una de las crisis financieras más profundas de la región