Con cuentas en orden, la provincia busca abrirse al financiamiento externo
Los balances oficiales muestran que la provincia mantuvo resultados positivos durante dos ejercicios consecutivos. Aunque el margen fiscal se redujo en 2025, el Gobierno sostiene que la diferencia fue absorbida por un incremento significativo de las inversiones en obras y equipamiento, un factor clave para la evaluación de organismos calificadores e inversores.
La administración provincial busca posicionarse ante los mercados internacionales exhibiendo uno de los indicadores más observados por los organismos financieros: la capacidad de sostener equilibrio fiscal aun en un contexto económico complejo. Los datos oficiales correspondientes a los últimos dos años muestran que San Juan logró cerrar ambos ejercicios con saldo favorable, una condición que pocas jurisdicciones argentinas pueden exhibir en la actualidad.
El desempeño financiero cobra relevancia en momentos en que la provincia analiza herramientas de financiamiento externo para encarar proyectos estratégicos. En ese escenario, la consistencia de las cuentas públicas se transforma en un elemento central para obtener una buena calificación crediticia y generar confianza entre potenciales inversores.
Las estadísticas provinciales reflejan que durante 2025 la recaudación total superó los 2,7 billones de pesos. Del otro lado de la balanza, los compromisos corrientes demandaron poco más de 2,4 billones. Esa diferencia permitió mantener un resultado positivo que confirmó la capacidad de la provincia para afrontar sus gastos habituales sin recurrir a endeudamiento para cubrir funcionamiento administrativo, salarios o servicios esenciales.
Sin embargo, el dato más relevante para el Gobierno no está únicamente en el resultado final, sino en el destino que tuvieron los recursos excedentes. Una parte importante de esos fondos fue orientada a infraestructura, en una estrategia que busca compensar la fuerte retracción de las inversiones nacionales en obra pública registrada desde finales de 2023.
La ejecución presupuestaria muestra que los recursos destinados a proyectos de infraestructura tuvieron una expansión superior al 150 por ciento entre un período y otro. El incremento representó más de 170 mil millones de pesos adicionales volcados a rutas, edificios públicos, obras hidráulicas y mejoras urbanas.
Desde el Ministerio de Economía remarcan que la reducción del margen financiero no respondió a un deterioro de las cuentas, sino a una decisión política de acelerar inversiones. En otras palabras, el excedente generado por la administración provincial fue utilizado para sostener actividad económica y ejecutar proyectos considerados prioritarios.
La estrategia adquiere mayor relevancia si se observa el contexto nacional. Durante los últimos dos años, las provincias debieron enfrentar una disminución de transferencias discrecionales por parte de la Nación, además de una desaceleración económica que impactó directamente sobre el consumo y, en consecuencia, sobre la recaudación de impuestos coparticipables.
A pesar de ese escenario, San Juan logró conservar una tendencia positiva que se mantiene desde hace varios ejercicios consecutivos. Los registros históricos muestran balances favorables desde 2020, una continuidad que hoy es presentada por la gestión provincial como una señal de estabilidad y previsibilidad fiscal.
Ese comportamiento es seguido de cerca por bancos, fondos de inversión y consultoras especializadas. Para los mercados, no sólo importa la existencia de recursos disponibles, sino también la capacidad de una administración para sostener el equilibrio en el tiempo, especialmente cuando decide aumentar su nivel de inversión.
La combinación entre disciplina fiscal y ejecución de obras aparece así como uno de los principales argumentos de la gestión de Marcelo Orrego para avanzar en la búsqueda de financiamiento internacional. El desafío será demostrar que la provincia puede mantener ese equilibrio mientras impulsa proyectos de desarrollo que demandan recursos cada vez más significativos.
Con una economía nacional atravesada por restricciones presupuestarias y una fuerte reducción de la inversión pública nacional, San Juan apuesta a que sus números fiscales se conviertan en una carta de presentación capaz de abrir puertas en los mercados internacionales y atraer recursos para sostener su plan de crecimiento.