Por qué las cábalas se intensifican en la antesala del Mundial
Las rutinas repetidas por los hinchas no se explican solo por la suerte: también ayudan a ordenar la ansiedad ante resultados inciertos. En el Mundial, esos hábitos refuerzan la sensación de control y pertenencia.
A pocos días del inicio del Mundial 2026, millones de argentinos ya activaron sus rituales habituales. Algunos repetirán la misma camiseta durante todo el torneo, otros seguirán cada encuentro desde el mismo lugar del sillón o con las mismas personas.
Más allá de su vínculo con la suerte, los especialistas señalan que las cábalas cumplen una función psicológica concreta: reducir la incertidumbre. En una competencia donde el hincha no puede intervenir en lo que sucede dentro de la cancha, estos gestos operan como una forma de sentirse parte del resultado.
El término tiene un origen mucho más antiguo que su uso popular actual. Proviene de la palabra hebrea Kabbalah, que significa "recibir" o "tradición recibida", y remite a una corriente de pensamiento espiritual desarrollada dentro del judaísmo.
El sitio web de la escuela "Cábala", del teólogo Mario Sabán, la define como "una sabiduría que busca entender la estructura del alma humana, las leyes de la creación y la conexión con lo divino". También la describe como "un mapa que guía al alma en su proceso de evolución" y, según su fundador, como "una estructura espiritual que enseña cómo canalizar la energía del Infinito en la vida cotidiana".
Con el paso del tiempo, la palabra fue desplazándose hacia el lenguaje popular y terminó asociada a acciones repetidas que una persona considera útiles para obtener un objetivo. Comer siempre lo mismo, usar amuletos o vestir una prenda específica antes de un evento importante forman parte de prácticas presentes en distintas culturas desde hace siglos.
En Argentina, las cábalas quedaron fuertemente ligadas al fútbol. El punto de inflexión fue el Mundial de 1978, cuando millones de personas siguieron los partidos desde sus casas y la obtención del título consolidó muchas creencias. Más tarde, en el Mundial de México 1986, bajo la conducción de Carlos Bilardo, los rituales también tuvieron un lugar central dentro del plantel.
La conquista de Qatar 2022 volvió a impulsarlas con fuerza. Las redes sociales facilitaron que costumbres individuales se difundieran y que miles de personas copiaran hábitos de otros hinchas o incluso de futbolistas.
Desde la psicología, estas conductas aparecen como una manera de ordenar emociones frente a situaciones que no se controlan directamente, como dar un pase, convertir un gol o atajar un penal. La mente asocia hechos que coincidieron en el pasado, como "Argentina ganó y yo estaba sentado en ese lugar", y esa repetición transmite seguridad.
En ese marco, las cábalas funcionan como anclas emocionales: aportan previsibilidad, disminuyen la ansiedad y refuerzan la sensación de continuidad. Además, suelen transmitirse entre padres e hijos, amigos o dentro de una misma familia, por lo que también expresan tradición y pertenencia.