Polémica: fue condenado por abuso de menores y se recibió de psicopedagogo en la cárcel
La entidad profesional de La Rioja informó que Walter Denis Pereyra Fincatti no podrá acceder a la matrícula. La definición se conoció tras la difusión de su graduación en el Servicio Penitenciario provincial.
El Colegio Profesional de Psicopedagogos de La Rioja comunicó que Walter Denis Pereyra Fincatti no será matriculado, luego de la polémica generada por su recibida en la cárcel como psicopedagogo. La entidad sostuvo que la medida busca resguardar de manera prioritaria a niñas, niños y adolescentes.
Pereyra Fincatti fue condenado a diez años de prisión de cumplimiento efectivo por los delitos de "abuso sexual simple, agravado por ser el encargado de la educación de la víctima y promoción a la corrupción de menores agravado por ser el encargado de la educación de la víctima –dos hechos-, en concurso ideal". En el penal estudió la carrera y días atrás el Servicio Penitenciario de La Rioja difundió una imagen en la que aparece junto a la jefa del organismo, Analía Tello, sosteniendo el cartel de recibido tras obtener un 8 en el examen final.
La publicación circuló rápidamente y recibió cuestionamientos por la relación entre la formación elegida y el trabajo con menores en contextos educativos. Ante esa situación, el colegio profesional indicó que Fincatti "no podrá matricularse en nuestra institución ni en ninguna otra del país".
En su comunicado, el organismo recordó que la matrícula exige el cumplimiento de la Ley Provincial N°10.825, entre otros requisitos como la presentación del Certificado de Antecedentes Penales. También señaló que, ante cualquier pedido, se prioriza la protección integral de los derechos de niñas, niños y adolescentes, y que los casos complejos son derivados al Tribunal de Disciplina y puestos en conocimiento de la Federación Argentina de Psicopedagogos.
Según la causa, entre 2017 y 2018 el entonces docente de clases de apoyo de una niña de 8 años aprovechó momentos en que estaban solos en su domicilio particular para llevarla a la cama de la habitación y someterla a tocamientos impúdicos. La investigación también determinó que le hacía tocar sus genitales y que presentaba las situaciones como un juego, advirtiéndole que no debía contar lo ocurrido porque él quedaría sin trabajo.