Cómo darles un nuevo uso a los imanes viejos que hay en casa
Los imanes de publicidades, almanaques o recuerdos pueden reutilizarse para ordenar papeles y guardar pequeños objetos. Son soluciones simples, económicas y sin necesidad de comprar accesorios nuevos.
Los imanes que suelen quedar olvidados en la heladera, en un cajón o terminar en la basura todavía pueden tener utilidad dentro del hogar. Lejos de ser solo un recurso decorativo, permiten resolver tareas cotidianas de organización sin hacer agujeros, comprar accesorios ni gastar dinero.
Una primera opción consiste en convertirlos en broches sujetadores para listas de compras, facturas, recordatorios, recetas o fotografías. Para ello se necesitan broches de madera, pegamento resistente y los imanes reciclados; una vez adheridos, pueden colocarse sobre la heladera o cualquier superficie metálica para mantener los papeles siempre visibles.
La segunda alternativa está pensada para objetos pequeños que suelen perderse con facilidad, como clips, gomitas, horquillas, botones o tornillos. Con frascos livianos o latitas, se puede pegar un imán en la base o en la parte posterior y fijarlos sobre superficies metálicas, aprovechando espacios verticales que normalmente quedan sin uso.
Los especialistas recomiendan utilizar recipientes livianos para evitar que el peso venza la fuerza del imán. De este modo, el reciclaje se combina con una solución práctica para el orden diario, con muy poco esfuerzo y sin necesidad de sumar nuevos gastos.