En Salta, un divorcio incorporó un aporte mensual para el cuidado de un perro
La medida fue acordada entre las partes y homologada en el proceso de separación. El caso reabrió la discusión sobre las mascotas y las obligaciones económicas asociadas a su cuidado.
Un expediente tramitado en Salta volvió a poner en primer plano el debate sobre el lugar de las mascotas en los conflictos de familia. En el marco de un divorcio, una expareja acordó que el hombre entregue una suma mensual para cubrir parte de los gastos de un perro.
La información fue difundida por la abogada Carmen Céspedes Cartagena, quien señaló que este tipo de convenios aparece con más frecuencia en los procesos de familia, sobre todo cuando los animales convivieron durante años con ambos miembros de la pareja. De acuerdo con su explicación, el entendimiento fue presentado ante la Justicia y luego homologado, con disposiciones referidas tanto a los hijos como a las mascotas.
Además del aporte económico destinado a la manutención del animal, se estableció una modalidad de contacto y convivencia similar a los regímenes comunicacionales que suelen fijarse en materia familiar. La letrada sostuvo que, aunque todavía no abundan fallos específicos sobre esta cuestión, los planteos vinculados al bienestar animal tienen cada vez más presencia en los expedientes de familia.
Céspedes Cartagena también remarcó que los gastos de cuidado de perros y gatos pueden representar una carga significativa para una sola persona. Entre alimentos balanceados, controles veterinarios, medicamentos y servicios de higiene, los costos mensuales pueden ser elevados. En su práctica profesional, indicó, ya incorporó pedidos referidos a mascotas dentro de planteos de actualización de cuotas alimentarias.
El caso tuvo repercusión en redes sociales y en ámbitos jurídicos, donde se reavivó la discusión sobre el reconocimiento del vínculo afectivo y cotidiano que los animales domésticos mantienen dentro de las familias modernas.