La eliminación de las PASO queda atada al voto de provincias que todavía las usan
El Gobierno impulsa una reforma electoral para derogar las PASO a nivel nacional, pero el avance del proyecto dependerá de gobernadores y legisladores de distritos que aún aplican ese sistema en sus elecciones locales. En la Casa Rosada confían en sumar apoyos, aunque el debate promete ser ajustado en el Congreso.
El Gobierno envió al Congreso un proyecto de reforma electoral que busca eliminar las PASO a nivel nacional, una iniciativa que volvió a abrir una fuerte discusión entre las distintas fuerzas políticas. La particularidad es que el futuro del texto dependerá, en parte, de provincias que todavía utilizan ese mecanismo para definir candidaturas locales.
El presidente Javier Milei vuelve así a empujar una de sus banderas centrales. Ya lo había intentado en otras oportunidades y, durante 2025, consiguió una suspensión parcial que permitió que las elecciones legislativas se realizaran en una sola jornada, el 27 de octubre, con definiciones partidarias puertas adentro.
Según el oficialismo, la eliminación de las primarias permitiría ahorrar más de u$s200 millones, de acuerdo con lo señalado por el ministro del Interior, Diego Santilli. El funcionario ya inició contactos con gobernadores y en mayo volverá a recorrer las provincias para apuntalar la iniciativa.
Como se trata de una cuestión electoral, el proyecto necesita una mayoría especial: 129 votos en Diputados y 37 votos en el Senado. En la Casa Rosada descuentan apoyos de mandatarios que sellaron acuerdos con La Libertad Avanza, entre ellos Alfredo Cornejo en Mendoza, Rogelio Frigerio en Entre Ríos, Leandro Zdero en Chaco y Claudio Poggi en San Luis.
La discusión se vuelve más sensible porque hoy son siete distritos los que mantienen las PASO para sus elecciones locales: Mendoza, Chaco, Buenos Aires, Entre Ríos, CABA, Santa Fe y Catamarca. En varios de esos casos, los gobernadores aliados al oficialismo tuvieron influencia directa sobre el comportamiento de sus legisladores en el último año.
En Mendoza, las senadoras Mariana Juri y Rodolfo Suarez responden a Cornejo, mientras que la chaqueña Silvana Schneider se alinea con Zdero. También aparecen Eduardo Galaretto, vinculado a Maximiliano Pullaro, y el catamarqueño Guiillermo Andrada, que juega con Raúl Jalil.
Durante 2025, la mayoría de esos gobernadores acompañó la estrategia nacional y suspendió las primarias en sus distritos. En Mendoza, Chaco, CABA, Buenos Aires y Catamarca se eligieron representantes legislativos de manera general, mientras que las candidaturas se resolvieron internamente. Entre Ríos no tuvo comicios, y la excepción fue Santa Fe, donde sí se mantuvieron las PASO.
El caso santafesino es uno de los más delicados. El distrito que gobierna Pullaro usa las primarias desde 2005 y en su oficialismo ya anticipan un debate complejo, tanto en el Congreso como dentro de Unidos, la coalición que integra junto a la UCR, el PRO y el socialismo. Desde ese espacio advirtieron que eliminar las PASO sería un retroceso muy grande.
En la bancada de Provincias Unidas, donde conviven legisladores de Córdoba, Jujuy y otros espacios, también remarcan diferencias. "No creemos que haya que eliminar las PASO. Es un sistema que se puede mejorar, incluso pensar en que no sean obligatorias, pero eliminarlas no es el camino", plantearon. Además, sostienen que las primarias ordenan la política y evitan que las candidaturas queden cerradas en acuerdos de pocos.
Otro punto de discusión es la eventual inclusión de Ficha Limpia dentro del mismo articulado. En ese sector prefieren separar los debates: "Esto merece un tratamiento por separado", señalaron, al remarcar que no quieren condicionar una discusión con la otra.
En Córdoba, en tanto, la postura todavía no está definida. "Todavía no tenemos una postura definida. Por ahora, libertad de acción. Hay que ver el proyecto porque son varios temas", indicaron, a la espera de nuevos contactos con Santilli.
La iniciativa fue enviada primero al Senado, donde el oficialismo necesita 37 votos para avanzar. Hoy cuenta con 21 bancas, por lo que deberá conseguir 16 respaldos adicionales. En ese escenario, los votos de aliados habituales serán determinantes, mientras que del peronismo se espera un rechazo mayoritario.
Por ahora, el debate sobre la reforma electoral sigue abierto y con final incierto. Los gobernadores aguardan conocer la letra chica del proyecto antes de fijar posición, en una pulseada que promete ser ajustada y con desenlace todavía lejos de estar escrito.