El Dilema del Banco Central: ¿Por qué las reservas no crecen pese a las compras récord?
A pesar de haber alcanzado un ciclo de 62 ruedas consecutivas con saldo comprador y adquirir más de 4.600 millones de dólares en lo que va del año, la autoridad monetaria enfrenta dificultades para consolidar ese flujo en sus arcas. Un informe de IERAL, de la Fundación Mediterránea, desglosa los factores que actúan como un "drenaje" constante.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) atraviesa una paradoja financiera. Por un lado, muestra una perseverancia compradora inédita, con un ritmo promedio diario de USD 76 millones y un acumulado de USD 4.687 millones en el primer trimestre y principios de abril
. Este volumen representa el mayor nivel de adquisición de divisas desde el año 2012, si se exceptúa el comportamiento atípico de 2024 tras el salto cambiario inicial de la gestión de Milei
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Sin embargo, esta robustez en el mercado de cambios no se traduce de manera lineal en un aumento de las reservas internacionales. De hecho, la dinámica de egresos ha actuado como un factor de drenaje que limita la recomposición del balance, evidenciando una brecha significativa entre la acción de comprar divisas y la capacidad de acumularlas
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Las razones del estancamiento
Según los datos analizados, existen tres pilares fundamentales que explican por qué las reservas brutas y netas no logran despegar con la fuerza que sugerirían las compras diarias:
1. El peso de la deuda externa: El factor de contracción más determinante ha sido el cumplimiento de los compromisos financieros. Durante el periodo de referencia, los pagos netos del Tesoro a organismos internacionales y bonistas sumaron USD 5.195 millones
. A esto se le deben añadir los pagos del propio Banco Central vinculados a los títulos BOPREAL y compromisos con el Banco de Pagos Internacionales (BIS) por USD 1.697 millones
. Sin un "roll-over" (refinanciación) efectivo de estos vencimientos, el Tesoro sigue dependiendo de los dólares que compra el BCRA para no entrar en incumplimiento, neutralizando así gran parte de la suba de activos
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2. La dinámica de los encajes bancarios: Existe un efecto técnico y estacional que impacta en los números. Por un lado, al cierre de cada mes, las entidades financieras suelen retirar divisas de sus cuentas en el BCRA, lo que genera una caída contable que suele normalizarse al mes siguiente
. Por otro lado, aunque los depósitos en dólares crecieron un 4%, los préstamos en moneda dura se dispararon un 14,7%
. Este desbalance redujo los encajes (la porción de depósitos que los bancos deben dejar inmovilizados en el Central), restando USD 754 millones al stock de reservas
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3. La diferencia entre lo contable y lo transaccional: Parte del crecimiento que se observa en las reservas brutas es puramente contable. El efecto valuación —impulsado por la suba del precio del oro y fluctuaciones en otras monedas como el yuan— aportó USD 825 millones en el primer trimestre
. Si bien esto "infla" el número final de reservas brutas (que se situaron en USD 44.750 millones a principios de abril), no representa un ingreso genuino de dólares líquidos para operar
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El desafío de las Reservas Netas
Al aplicar la "prueba de acidez" y calcular las Reservas Internacionales Netas (RIN) —restando los pasivos exigibles como el swap con China y los encajes— el panorama es más complejo. Las estimaciones arrojan un saldo negativo de USD -229 millones, que podría profundizarse hasta los USD -1.530 millones si se consideran las obligaciones futuras del BOPREAL
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En conclusión, aunque la estrategia del BCRA ha evitado un deterioro mayor de las reservas, el margen de maniobra sigue siendo estrecho
. El Gobierno ha comenzado a virar su estrategia hacia el mercado de capitales local para cubrir necesidades financieras y mitigar el uso de divisas del Central, pero la sostenibilidad del sistema dependerá de que el flujo de compras logre, finalmente, superar el ritmo de los vencimientos de deuda
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