Loma Negra vuelve a capitales argentinos y sostiene su presencia productiva en San Juan
La principal cementera del país pasó a un consorcio de inversores liderado por Marcelo Mindlin, en el marco de la reestructuración del grupo brasileño InterCement. La operación mantiene en foco a su planta de Rivadavia, una de las nueve instalaciones que la empresa tiene en el país.
La histórica Loma Negra abrió una nueva etapa tras concretarse su venta y regresar al control argentino luego de casi dos décadas bajo conducción brasileña. El cambio accionarial reordena el mapa industrial y también alcanza a San Juan, donde la firma conserva una de sus plantas más relevantes.
La sede ubicada en Rivadavia integra la red de nueve instalaciones que la compañía posee en el país y mantiene un peso significativo en la actividad económica provincial, especialmente vinculada al sector de la construcción. Su continuidad en la provincia la ubica como un actor de referencia en la producción cementera regional.
El traspaso se concretó en el marco de la reestructuración del grupo brasileño InterCement, que atravesaba una crisis financiera. A partir de ese proceso, un consorcio encabezado por Marcelo Mindlin asumió el control de la empresa, con participación de Latcem LLC, Redwood Capital y Moneda Patria Investments.
La operación fue respaldada por la justicia brasileña y contó con el aval de casi todos los acreedores del grupo saliente. Según lo informado, el nuevo esquema busca aportar estabilidad financiera y garantizar la continuidad operativa, sin compromisos de deuda inmediatos para la compañía.
Fundada en 1926, Loma Negra es una de las empresas más emblemáticas de la industria argentina y líder del mercado cementero. Con este cambio de manos, la firma inicia un nuevo ciclo con capitales nacionales al frente y una presencia que sigue siendo clave en provincias como San Juan.