El oficialismo analiza mover la elección presidencial a mayo de 2027 en medio de la tensión económica
En la Casa Rosada y en el entorno económico se discute adelantar la votación presidencial por el impacto de la crisis y la incertidumbre financiera. La alternativa, sin embargo, enfrenta obstáculos constitucionales y también abre definiciones dentro de la estrategia opositora y libertaria.
El gobierno de Javier Milei evalúa la posibilidad de adelantar las elecciones presidenciales a mayo de 2027. La discusión sigue abierta en el máximo nivel y está atada al comportamiento de la economía, mientras persisten diferencias sobre si conviene sostener la fecha de octubre o acelerar el calendario.
Entre quienes impulsan mantener el cronograma actual, la lectura es que para entonces la economía habría dejado atrás el ajuste y comenzaría a mostrar empleo y consumo. Del otro lado, sostienen que el año próximo podría crecer la desconfianza del mercado ante la chance de que Milei no logre la reelección, con un nuevo salto del riesgo país y mayores dificultades de financiamiento, en un contexto marcado por la licitación de deuda de este lunes y por pagos externos por USD 28.000 millones.
En ese escenario, anticipar los comicios y eliminar las PASO también sería una forma de acortar el margen de reorganización del peronismo. A eso se suma la caída sostenida de la imagen presidencial que muestran las encuestas, un dato que en el oficialismo y en sectores aliados aparece como incentivo para acelerar definiciones.
El primero en plantearlo públicamente fue el senador peronista Sergio Uñac, quien envió una carta al PJ para advertir sobre el impacto de las políticas de ajuste y la posibilidad de que se busque adelantar la fecha para el primer semestre de 2027. Esa hipótesis fue confirmada como un debate abierto por dos funcionarios nacionales y por un gobernador dialoguista con buen vínculo con la Casa Rosada.
En paralelo, algunos dirigentes libertarios con experiencia política miran la idea con cautela. "Adelantar elecciones es de loser, lo hizo Alfonsín y así le fue", dijo uno de ellos. En el plano legal, la iniciativa choca con el artículo 95 de la Constitución Nacional, que fija que las presidenciales deben realizarse dentro de los 60 días previos al fin del mandato. Sin una reforma constitucional, el máximo adelanto posible sería al 10 de octubre de 2027.
La discusión ya impacta en algunos distritos. En una provincia que alterna entre la conciliación y la confrontación con la gestión libertaria, admitieron que el oficialismo nacional blanqueó su intención de mover la elección a mayo. "Nosotros teníamos prevista nuestra elección provincial en junio pero la tendríamos que llevar a octubre, porque si la primera vuelta nacional fuera en mayo, el balotaje podría caer en junio", señalaron.
En Córdoba, el gobernador Martín Llaryora también revisa el calendario frente al deterioro de la imagen oficialista. En su entorno admiten que el gobierno nacional podría llegar más debilitado al segundo semestre y que eso abre la posibilidad de ubicar la elección provincial en septiembre. Mientras tanto, Diego Santilli y Patricia Bullrich avanzaron con una reunión con legisladores y jueces electorales para discutir una reforma que elimine las PASO e implemente la boleta única en la presidencial.
En ese encuentro no se habló del adelantamiento de la fecha, aunque sí de los efectos de la reforma. "La boleta única junto a la eliminación de las PASO puede generar una terrible dispersión del voto: hay 37 partidos en condiciones de competir para la categoría presidencial", explicó un diputado presente. En ese marco, la boleta única también abre la puerta a una competencia con actores sin estructura nacional, como la vicepresidenta Victoria Villarruel, cuyo eventual desempeño electoral aparece como una incógnita.