ARA San Juan: la fiscalía detalló la secuencia de hechos antes de la desaparición
El requerimiento de elevación a juicio reconstruye las comunicaciones, decisiones operativas y fallas técnicas registradas en las horas previas al evento hidroacústico de noviembre de 2017. El expediente incorpora informes técnicos y aportes de especialistas en el marco de la investigación por la tragedia del submarino.
La investigación por la tragedia del submarino ARA San Juan avanzó con una reconstrucción minuciosa de las horas previas a su desaparición, pieza que respalda el pedido de elevación a juicio contra cuatro integrantes de la Armada. El documento fue elaborado por los fiscales Lucas Colla y María Garmendia Orueta, a partir de la instrucción del Juzgado Federal de Caleta Olivia, a cargo de Marta Yáñez.
El escrito describe la secuencia de comunicaciones, resoluciones operativas y fallas técnicas registradas entre la noche del 14 y la mañana del 15 de noviembre de 2017, antes del evento hidroacústico que marcó el final del buque. El submarino había zarpado el 25 de octubre desde Mar del Plata, había recalado en Ushuaia el 4 de noviembre y, tras ejercicios en el Canal de Beagle, retomó su patrulla días después.
Entre el 10 y el 11 participó de maniobras navales y luego se dirigió a la zona denominada "Juliana". El punto crítico se produjo el 14 de noviembre por la noche, cuando a las 23:42 se informó un principio de incendio originado por un cortocircuito en el sistema de baterías. La tripulación indicó que la situación estaba controlada y que el submarino navegaba en superficie mientras evaluaban los daños.
En la madrugada del 15, nuevas comunicaciones confirmaron la posición del buque y que no había novedades en el estado del personal. El comandante señaló además su intención de recuperar operatividad, incluida la posible reconexión de baterías. Desde el Comando de la Fuerza de Submarinos se ordenó interrumpir la misión y regresar a Mar del Plata; aunque se recomendó no reconectar las baterías afectadas, la decisión final quedó en manos del comandante a bordo.
Más tarde, a las 06:00, el submarino envió un reporte ampliado en el que precisó que había ingresado agua de mar al sistema de baterías, lo que provocó el cortocircuito y dejó fuera de servicio parte del sistema eléctrico. Aun así, se informó que continuaban en inmersión y sin novedades en la tripulación. El último contacto se registró a las 07:19, cuando se comunicó que navegaban a profundidad de periscopio y que planeaban descender para continuar con las tareas.
Luego, pese a nuevas órdenes de comunicación emitidas desde tierra, no hubo más respuestas. El expediente también indica que la nave operaba con una limitación de profundidad de 100 metros por controles pendientes en uno de sus sistemas. La última referencia temporal corresponde a las 10:51 de ese mismo día, cuando un organismo internacional detectó un evento hidroacústico "anómalo, singular, corto y violento", compatible con una explosión.
Ese dato fue informado días después, en plena búsqueda del submarino. La reconstrucción, que incluye informes técnicos y aportes de especialistas convocados por el Ministerio de Defensa, quedó incorporada como una pieza central en el avance hacia el juicio oral por una de las mayores tragedias navales del país, en la que murieron sus 44 tripulantes.