La mora empresarial empeora más de lo previsto y en los bancos crece la preocupación
La morosidad ya no golpea solo a las familias: también se deteriora la caja de las compañías. Un informe advierte que casi 15% de la cartera comercial empeoró su calificación en un año y que la recesión está asfixiando la capacidad de repago.
En los últimos meses, el debate sobre los créditos bancarios estuvo centrado en la morosidad de las familias. Con datos a diciembre, el ratio de irregularidad en los préstamos a hogares trepó al 9,3%, con niveles superiores al 12% en préstamos personales y casi 9% en tarjetas de crédito. El salto refleja el golpe directo al bolsillo de los consumidores y el peso de las tasas de interés sobre ingresos cada vez más ajustados.
Pero debajo de esa foto aparece otro frente que inquieta a los bancos: la deuda de las empresas. Aunque el dato oficial del BCRA muestra una irregularidad de apenas 2,5% en el segmento corporativo, en las entidades financieras aseguran que los problemas de repago empezaron a multiplicarse con fuerza entre febrero y marzo de este año.
La consultora LCG puso la lupa sobre ese deterioro y advirtió que los indicadores clásicos pueden estar subestimando el problema. Según el informe, los 100 mayores deudores del sistema —que concentran el 34% del crédito corporativo— ya registran una irregularidad del 4,2%, por encima del promedio general del segmento.
El dato más preocupante surge al seguir la evolución de una misma cartera de clientes durante un año. Allí se observa que casi un 15% de las empresas que ya estaban en cartera comercial empeoró su situación crediticia, mientras que menos del 1% logró mejorar. Para los analistas, se trata de una desmejora mucho más fuerte que la vista en episodios críticos recientes, como 2018, 2019 o incluso la crisis global de 2009.
El informe también marca la velocidad del deterioro: más del 80% de las firmas que empeoraron su calificación estaban en Situación 1 en diciembre de 2024 y cayeron a categorías de irregularidad en apenas 12 meses. Esa caída vertical, señalan, dejó poco margen de reacción para las entidades financieras.
En este contexto, la explicación no parece estar solo en el frente monetario. Desde LCG sostienen que la raíz del problema es más profunda: la recesión económica, el deterioro del poder adquisitivo y las dificultades en sectores clave como la construcción, donde la mora ya llega al 4,7%, están asfixiando la capacidad de repago de las compañías.
Con ventas en baja y deudas contraídas en un escenario más favorable, muchas empresas quedaron atrapadas en una combinación cada vez más riesgosa. Si la tendencia se mantiene, el deterioro de la calidad crediticia corporativa terminará reflejándose con más fuerza en los números oficiales de los primeros meses de 2026.