La evolución del sistema electoral en San Juan: el RECO y la delgada línea entre la simplificación y el "lema maquillado"
El proyecto impulsado por el bloquismo propone una reforma que combina herramientas de transparencia como la Boleta Única de Papel y debates obligatorios, con un esquema que mantiene la lógica de acumulación de votos por frente. En ese equilibrio, el RECO se presenta como una alternativa superadora, aunque deja abierto el interrogante sobre si realmente simplifica el sistema electoral o reconfigura, con nuevas formas, mecanismos ya conocidos por el electorado sanjuanino
En el complejo tablero político de San Juan, el Partido Bloquista, socio estratégico del gobernador Marcelo Orrego, ha movido una pieza fundamental con la presentación del Régimen Electoral de Competencia Ordenada (RECO). Este proyecto no solo busca modernizar el proceso de votación, sino que pretende reconfigurar las reglas de juego en una provincia que ha atravesado profundos debates sobre su representatividad tras la implementación del cuestionado Sistema de Participación Democrática (SIPAD). Si bien el RECO se presenta como una alternativa de transparencia y ordenamiento, un análisis detallado revela que, bajo un barniz de simplificación, subyace una estructura que mantiene la esencia de la suma de votos por frente, configurándose como una especie de Ley de Lemas maquillada.
El Bloquismo y la búsqueda de un "orden" electoral
El impulso de esta reforma surge desde las filas del bloquismo, liderado por el diputado provincial Luis Rueda, quien sostiene que el sistema actual requiere de "buenas prácticas de ejercicio político". El proyecto RECO se fundamenta en tres pilares: transparencia, modernización y un estricto ordenamiento de la oferta política.
El objetivo principal, según los fundamentos de la propuesta, es evitar la proliferación desmedida de candidatos que caracterizó al sistema anterior. Para ello, se proponen límites severos: mientras que para la gobernación solo se permite un candidato por agrupación, en los municipios se habilita un máximo de tres candidatos a intendente y tres listas de concejales por frente. Sin embargo, es precisamente en esta limitación donde aparece la primera señal del "maquillaje": aunque se reduzca la cantidad, la suma de votos entre listas de un mismo frente sigue siendo el motor para definir quién gana la elección.
¿Simplificación o metamorfosis del SIPAD?
La gran crítica al sistema de Lemas (SIPAD) fue la confusión que generaba en el electorado y la transferencia de votos hacia candidatos que el ciudadano no había elegido directamente. El RECO intenta mitigar esto eliminando nominalmente el SIPAD, pero mantiene el mecanismo de acumulación.
En la instancia general de votación, todos los votos obtenidos por las diversas listas internas de una agrupación se suman para fortalecer al espacio en su conjunto. Esto significa que el "leal seguidor" de una lista municipal está, en última instancia, aportando a que el frente gane, incluso si su candidato preferido no es el que finalmente asume el cargo ejecutivo. El proyecto busca "equilibrar dos dimensiones: consolidar la competencia entre espacios políticos y, al mismo tiempo, garantizar representación a las minorías internas".
Para el presidente del Partido Bloquista, Luis Rueda, este esquema permite que las ideas se contrasten sin atomizar el poder. Según declaró, el espíritu del proyecto es que "se debatan ideas, que se debatan ideas. Me parece que de los debates surgen muchas cosas interesantes, muchas cosas importantes".
El nuevo modelo municipal: Competencia en dos etapas
Donde el RECO muestra su mayor grado de detalle es en la elección de autoridades departamentales. El sistema propone un mecanismo de dos etapas para la distribución de cargos.
Etapa de Frentes: Se suman los votos de todas las listas internas para determinar cuántas bancas en el Concejo Deliberante le corresponden a cada frente electoral, utilizando el sistema proporcional D’Hondt.
Competencia Interna: Una vez asignadas las bancas al frente, estas se reparten entre sus propias listas de acuerdo al caudal de votos propio de cada una.
Este diseño busca romper con la lógica de "el ganador se lleva todo". Según el documento del proyecto, "los candidatos que pierden dentro de su propio frente no quedan automáticamente fuera del reparto. Por el contrario, si logran un caudal de votos suficiente, pueden acceder a bancas en el Concejo Deliberante". Esto garantiza que, aunque una lista no alcance la intendencia, pueda mantener representación legislativa, permitiendo que las minorías internas no desaparezcan tras la contienda.
Boleta Única de Papel: la herramienta de la transparencia
Uno de los cambios más celebrados y visibles del RECO es la implementación de la Boleta Única de Papel (BUP). Esta medida apunta directamente a eliminar prácticas viciadas de la vieja política. Al reemplazar las tradicionales boletas partidarias, la BUP garantiza que todas las opciones electorales estén presentes en el cuarto oscuro, eliminando el problema recurrente del "faltante de boletas" y asegurando la igualdad de condiciones entre las fuerzas mayoritarias y las pequeñas.
Desde el bloquismo consideran que esto no solo simplifica la experiencia del votante, sino que también reduce los costos de impresión y logística, concentrando toda la oferta electoral en un solo documento oficial provisto por el Estado.
Debates obligatorios: entre la multa y la "condena social"
Una innovación disruptiva en el RECO es la obligatoriedad de debates públicos para los candidatos a gobernador. El proyecto establece que el Tribunal Electoral debe convocar al debate dentro de los cinco días posteriores a la oficialización de candidaturas, y el encuentro debe realizarse en los quince días previos a la elección.
La medida no es, ya que incluye sanciones económicas contundentes. Quienes no asistan sin justificación deberán pagar una multa de 20.000 unidades tributarias, lo que en valores de 2026 representaría aproximadamente $2.000.000. Sin embargo, para Luis Rueda, el castigo financiero no es el más relevante. En sus propias palabras: "yo creo que más allá de la cuestión o de la condena en dinero, me parece que más que nada que es el tema de que la misma sociedad pueda tomar decisiones y será la misma sociedad va a ser la que lo va a castigar después con el voto".
Rueda refuerza esta idea vinculándola con la integridad de los candidatos: "cuando vos tenés seguro tus proyectos, tus ideas, que te puedes sentar a debatir con cualquiera no tenés nada que ocultar... ¿por qué no hacer un debate y debatir ideas?". El proyecto también sugiere que instituciones neutrales, como la Universidad, sean los ámbitos de organización, utilizando sus edificios y profesionales, incluyendo a estudiantes y docentes de periodismo para la moderación.
Autonomía partidaria y el fin de las PASO "sociales"
Otro punto clave del RECO es la reforma de las internas partidarias. El proyecto busca que los partidos políticos recuperen su autonomía, distanciándose del modelo de las PASO donde toda la sociedad es obligada a participar en las internas de cada agrupación. Bajo este régimen, cada partido debe financiar y organizar sus propias internas, ya sean abiertas o cerradas, devolviendo la nominación de candidatos a un proceso interno para garantizar lo que los autores llaman "certeza electoral".
Un sistema que mira al mundo, pero se aferra a la tradición local
El RECO es, en esencia, un intento de San Juan por alinearse con estándares internacionales. Luis Rueda destaca que "se hace a nivel nacional, ¿por qué no lo podríamos hacer a nivel provincial y municipal?... los debates es una cuestión ya obligatoria" en muchos países del mundo.
A pesar de estas pretensiones de modernidad y de la introducción de la Boleta Única, el RECO no logra desprenderse totalmente de la cultura del "lematismo". La posibilidad de que hasta tres candidatos a intendente sumen para un mismo frente mantiene viva la estrategia de acumulación colectiva por encima de la elección individual directa.
El Régimen Electoral de Competencia Ordenada es un paso hacia un sistema más limpio en su forma (gracias a la BUP y los debates), pero que conserva en su ADN la estructura de coaliciones sumatorias que tanto debate ha generado en la provincia. El tiempo y su posible aplicación en la Legislatura determinarán si esta "competencia ordenada" es el equilibrio que San Juan necesita o simplemente un nuevo disfraz para un sistema que el electorado ya conoce.