Reanudan en Río Gallegos el juicio por el hundimiento del ARA San Juan con una etapa clave de análisis técnico
El proceso entra en una fase decisiva con la declaración de expertos y testigos que buscarán esclarecer posibles responsabilidades por la muerte de los 44 tripulantes.
Este lunes se retoman en Río Gallegos las audiencias del juicio oral por el hundimiento del ARA San Juan, en lo que se perfila como un tramo determinante del proceso judicial. La nueva instancia estará enfocada en exposiciones técnicas y testimoniales con el objetivo de avanzar en la determinación de eventuales responsabilidades penales.
El debate se lleva adelante en el Tribunal Oral Federal de Santa Cruz y atraviesa ahora una etapa de mayor complejidad, con un esquema que contempla la presentación de cinco testigos por jornada hasta el jueves.
El tribunal está compuesto por los jueces Mario Gabriel Reynaldi, Enrique Nicolás Baronetto y Luis Alberto Giménez, quienes tendrán a su cargo la conducción de esta fase del juicio.
En el banquillo se encuentran cuatro ex altos mandos de la Armada Argentina: Claudio Villamide, Luis Enrique López Mazzeo, Héctor Aníbal Alonso y Hugo Miguel Correa.
La acusación está a cargo del Ministerio Público Fiscal, representado por Lucas Colla, Julio Zárate, Gastón Franco Pruzan y María Andrea Garmendia Orueta. Por su parte, las querellas son impulsadas por Valeria Carreras y Luis Alberto Tagliapietra.
El eje del juicio es establecer si el submarino estaba en condiciones de operar al momento de iniciar su última misión y si existieron fallas, negligencias u omisiones dentro de la cadena de decisiones que puedan derivar en responsabilidades penales.
Durante esta etapa, el análisis estará centrado en aspectos técnicos del funcionamiento del buque, como sus sistemas, protocolos de navegación y condiciones operativas. Se prevé que los especialistas aporten información clave para reconstruir tanto el estado de la nave antes de zarpar como los hechos ocurridos en sus horas finales.
Entre los puntos a examinar figuran la aptitud para navegar, las tareas de reparación realizadas durante la denominada "media vida" concluida en 2014, los controles previos a cada misión y las irregularidades detectadas en viajes anteriores.
Asimismo, se pondrá bajo la lupa el desempeño de sistemas críticos, entre ellos la válvula E-19, señalada como posible vía de ingreso de agua hacia el sector de baterías.
De acuerdo con la investigación, está comprobado que ingresó agua de mar en la zona de baterías de proa, lo que generó un cortocircuito y un principio de incendio. Este episodio fue reportado por el propio comandante del submarino, Pedro Fernández, quien indicó que la situación había sido controlada por la tripulación.