La nafta acumula un alza del 9% desde el inicio del conflicto: el precio del crudo presiona los surtidores
El precio internacional del crudo Brent se mantiene por encima de los u$s100 ante la tensión en Medio Oriente, generando un retraso del 25% en los precios locales. Las petroleras evalúan nuevos ajustes para equilibrar costos sin desestabilizar el mercado.
La tensión en Medio Oriente y el control estratégico del Estrecho de Hormuz mantienen la cotización del barril Brent por encima de los u$s100, presionando los costos de las refinadoras locales. Desde el 26 de febrero, previo al primer ataque de EE.UU. e Israel a Irán, el precio promedio de los combustibles en Argentina aumentó un 8,73%, afectando tanto a naftas como gasoil.
Aunque los precios se mantuvieron estables desde diciembre, el conflicto disparó los costos en poco más de dos semanas. Además, la volatilidad impactó el mercado de GNL, anticipando posibles aumentos en la contratación de cargas para el invierno, lo que también repercutirá en el mercado interno.
La fórmula técnica del precio de combustibles muestra que el crudo representa alrededor del 50% del valor, y otros costos como fletes y energía suman un 31% vinculado directamente al precio del petróleo. Esto genera un efecto contagio en la estructura de costos cuando el Brent sube, ampliando el descalce financiero para las refinadoras.
Aplicando la regla de los dos tercios, que establece que el aumento en surtidores debe equivaler a dos tercios del adelanto del barril, se desprende que un alza del 42% en el crudo debería traducirse en aproximadamente un 28% más en los precios locales para mantener el equilibrio.
Las petroleras aplicaron durante la última semana incrementos moderados de entre 4% y 6% según marca y región, buscando amortiguar el impacto en los consumidores. Por ejemplo, en estaciones YPF de Buenos Aires, la nafta súper ronda los $1.717 por litro, y la premium Infinia, los $1.878. En Shell, la súper se encuentra en torno a $1.789 y la V-Power, en $2.025.
Se estima que, con la situación actual, podrían ocurrir nuevos ajustes cercanos al 4% en los próximos días, moviendo los precios de la nafta súper entre $1.785 y $1.860, y la premium entre $1.953 y $2.100, dependiendo de la compañía.
Las empresas advierten que existe un retraso del 25% respecto a la paridad de importación, pero reconocen que no hay margen social para trasladar esa diferencia de forma inmediata. A su vez, mientras el mercado internacional incentiva la exportación, las autoridades monitorean para evitar desabastecimientos en el mercado interno.
La situación local también frena aumentos bruscos: la caída en consumo por pérdida de poder adquisitivo y la mirada del Gobierno sobre la inflación mensual cercana al 3% actúan como frenos. Sin embargo, la sostenibilidad financiera obliga a continuar con ajustes progresivos para evitar riesgos.
En este contexto, se mantiene la vigilancia sobre la tensión en el Golfo Pérsico, ya que cualquier incidente puede disparar nuevamente los precios internacionales y, por ende, los precios en surtidores. La agenda energética de marzo estará dominada por estas fluctuaciones, y la frecuencia de ajustes será la clave para afrontar un mercado global en conflicto.