Fallo en EE.UU. obliga a Milei a replantear acuerdo comercial con Trump
La Corte Suprema de Estados Unidos anuló los aranceles generales impuestos por Trump, desafiando el reciente pacto bilateral y dejando en suspenso beneficios para 1.675 productos. Acero y aluminio mantienen un gravamen del 50%, con posibles negociaciones futuras.
La Corte Suprema de Estados Unidos declaró ilegales los aranceles generales impuestos por Donald Trump, lo que ha reconfigurado el escenario comercial entre ambos países. Esta decisión llevó a la Casa Rosada a replantear el acuerdo firmado recientemente con Washington.
Desde el Ejecutivo reconocen la necesidad de "rediscutir la parte arancelaria" del convenio bilateral, ya que el fallo invalidó los gravámenes aplicados el 2 de abril bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA). Sin embargo, Trump apeló para restablecer un arancel global del 10% por hasta 150 días, uso temporal previsto para la redefinición de la política exterior.
En este contexto, el gobierno argentino evalúa presionar por mayores concesiones, especialmente en sectores que ya tenían aranceles consolidados antes de la suba discrecional. Destacan al acero y aluminio, que permanecen con un gravamen del 50% bajo la Sección 232, vinculada a seguridad nacional, abriendo así una ventana para futuras negociaciones.
El fallo llega quince días después del anuncio del entendimiento bilateral que contemplaba la eliminación del arancel recíproco del 10% para 1.675 posiciones arancelarias, beneficio principal que ahora queda en duda. La Cámara de Exportadores (CERA) advirtió que el acuerdo no incluía mejoras en los aranceles de Nación Más Favorecida (NMF) ni beneficios para productos sujetos a la Sección 232.
Otro punto fundamental fue la ampliación de la cuota de carne bovina autorizada por Estados Unidos a 100.000 toneladas, frente a las 20.000 vigentes. Esta medida, sin embargo, se formalizó mediante decreto presidencial y no forma parte del acuerdo comercial que debe aprobar el Congreso argentino.
El especialista Esteban Actis cuestionó el "timing político" del anuncio y consideró que el fallo era previsible desde enero, señalando que muchas posiciones negociadas corresponden a sectores con potencial pero aún sin volumen exportable significativo.
Además de los aranceles, el acuerdo incluía compromisos no arancelarios como reformas en la Ley de Patentes, aceptación de criterios sanitarios estadounidenses para la carne, ajustes en normas técnicas para vehículos, eliminación de barreras digitales y supresión de licencias no automáticas para productos estadounidenses.
Actualmente, el panorama es incierto. Especialistas advierten que la legalidad del acuerdo está en una zona gris, dado que se apoyaba en facultades arancelarias limitadas por la Corte. Mientras Estados Unidos estudia nuevas herramientas para reinstalar gravámenes de hasta 15% por un máximo de 150 días, Argentina busca preservar ventajas y avanzar en sectores estratégicos.
Con el acero y aluminio en el centro del debate y la revisión de los 1.675 productos, la negociación entra en una fase marcada por la volatilidad jurídica y la necesidad de redefinir las reglas del acceso al mercado estadounidense.