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En un nuevo aniversario de su natalicio

Sarmiento, el alumno que comenzó en casa y soñó con transformar la educación

La influencia crucial de la familia en la vocación pedagógica del futuro Presidente de la Nación que impulsó la escuela pública.

Sarmiento, el alumno que comenzó en casa y soñó con transformar la educación

Antes de convertirse en estadista, promotor de la educación pública y presidente de la Nación, Domingo Faustino Sarmiento fue un niño nacido el 15 de febrero de 1811 en San Juan, criado en un hogar humilde donde el estudio era una convicción más que un privilegio. En su obra Recuerdos de Provincia, rememora su infancia marcada por la enseñanza directa de sus padres y su tío, quienes le inculcaron la lectura y escritura desde muy pequeño en el ámbito familiar.

Esta primera alfabetización en casa fue decisiva para Sarmiento. La educación para él comenzó en la familia. Entre 1815 y los años siguientes, aprendió las primeras letras de la mano de Paula y José Clemente, sus padres, y su tío, el presbítero José Eufrasio de Quiroga Sarmiento. Posteriormente ingresó a la Escuela de la Patria, una de las primeras escuelas formales en la provincia, donde cursó sus estudios primarios durante nueve años. Su madre velaba para que no faltara a clases y su padre reforzaba en casa las lecciones aprendidas.

Hacia 1823, su aprendizaje continuó mediante lecturas intensivas y su inclinación autodidacta, destacándose por la disciplina y dedicación. Intentó obtener una beca para estudiar en el Colegio de Ciencias Morales en Buenos Aires, pero no logró acceder, experiencia que marcó profundamente su vida y su futuro compromiso con la educación abierta para todos.

Ante la imposibilidad de proseguir con estudios formales en Buenos Aires, Sarmiento profundizó su formación por cuenta propia, leyendo historia, filosofía, política y literatura, muchas veces en adversidad. Aprendió latín y teología con su tío, el presbítero José de Oro, manteniendo a la familia presente en su educación. Reconoció en sus memorias la rigurosidad de sus primeros maestros y la convicción desde niño de que el conocimiento es clave para el cambio social.

Lejos de desalentarle, el obstáculo de no poder continuar sus estudios alentó su determinación para ampliar el acceso educativo en todo el país, entendiendo que las oportunidades no deben depender del origen social ni geográfico.

En Recuerdos de Provincia, Sarmiento enfatiza la influencia moral y formativa del hogar familiar. Su padre, veterano de la independencia, le transmitió disciplina y sentido cívico. Su madre, con labor silenciosa y constante, sostuvo la economía del hogar y la educación de sus hijos. Este núcleo fue el primer espacio pedagógico donde se cultivaron la lectura, el esfuerzo y la superación.

Esta experiencia personal de Sarmiento como niño autodidacta antes de ingresar a la escuela formal explica mucho de su defensa posterior de la educación pública. Siguiendo este legado, la ministra de Educación, Silvia Fuentes, subraya que la escuela y la familia son pilares inseparables en la formación de niños y jóvenes. El acompañamiento familiar, la valoración del estudio y el compromiso diario continúan siendo factores claves para fortalecer las trayectorias educativas.

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