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Dolor que se transforma en acompañamiento

Padres que perdieron a sus hijos llevaron a Jáchal un mensaje de contención y esperanza

El Grupo Renacer, integrado exclusivamente por padres en duelo, visitó el departamento para acompañar a familias atravesadas por suicidios y accidentes. "Es trascender el dolor en amor", expresaron.

Grupo Renacer en Jáchal.

En medio de una realidad atravesada por casos de suicidios y accidentes que golpearon con fuerza a distintas comunidades del interior provincial, el Grupo Renacer volvió a extender su red de contención. Esta vez, el destino fue Jáchal. No se trata de un programa estatal ni de una iniciativa institucional: es un grupo de ayuda mutua integrado exclusivamente por padres que han perdido un hijo y que, desde esa experiencia devastadora, acompañan a otras familias que atraviesan el mismo dolor.

"Esto no es un programa, es un grupo. Es un grupo de ayuda mutua que se llama Renacer, que lleva más de 30 años en la provincia", explicó Adriana Ferreira, integrante del espacio, en diálogo con Zonda Diario.

Renacer está conformado únicamente por padres. No hay psicólogos, psiquiatras ni referentes religiosos o políticos. "No contamos con profesionales. No es un grupo religioso ni político. Está conformado solo por padres que, habiendo perdido a sus hijos, han encontrado una manera de continuar, de seguir viviendo", señaló.

Acompañar para que el duelo no sea perpetuo

La finalidad del grupo es clara: acompañar a las familias que han perdido un hijo, ya sea por suicidio, enfermedad o accidente. "La función del grupo es acompañar a las familias que ya han perdido un hijo. Sabemos que quedan con mucho dolor y muchas veces no hay un lugar de escucha", explicó Ferreira.

La llegada a Jáchal surgió a partir de los hechos conocidos públicamente. "Yo lo vi a través de las noticias, que hubo muchos suicidios y accidentes. Como uno lo ha pasado, sabe cómo queda una familia, lamentablemente destruida", expresó.

En ese departamento, según relató, la recepción fue significativa. "Fue tan fácil hacerlo porque a raíz de un solo mensaje se abrieron un montón de puertas para que pudiéramos llegar. Tuvimos una concurrencia bastante linda gracias al concejal Felipe Tañez, al presidente de la biblioteca y a la gente misma".

Ferreira destacó que, en localidades más conservadoras, muchas veces no existen espacios de contención específicos. "No hay un lugar de escucha para ellos allá. Esa fue la finalidad: poder llegar y llevarles este mensaje de nosotros, que ya hemos pasado por eso".

El objetivo es evitar que el duelo se convierta en un estado permanente. "Todo lo que hacemos es gratuito, con la finalidad de que no sea un duelo perpetuo la partida de un hijo", subrayó.

La experiencia compartida como herramienta

En San Juan funcionan actualmente dos grupos Renacer y, en total, reúnen entre 60 y 70 personas. A nivel nacional y en América Latina también existen sedes del movimiento.

"No tenemos presidente ni coordinador. Somos todos iguales, somos todos pares", explicó Ferreira sobre la dinámica interna. Las reuniones se realizan el primer y tercer viernes de cada mes, a las 18:30, en el salón de la Iglesia de la Merced en la Ciudad Capital.

Cuando llegan padres nuevos, generalmente devastados por la pérdida reciente, el acompañamiento es progresivo. "Lo único que podemos decirles es que es difícil al principio, pero que se puede. Tenemos lecturas, videos, audios, material, herramientas para que puedan aferrarse, como yo lo hice cuando llegué hace ocho años", contó.

La propia historia de Adriana es parte de esa construcción colectiva. Su hija Celeste falleció por suicidio a los 17 años. "El lunes serán ocho años que Celeste se fue. Y uno aprende, estando en Renacer, cómo enfrentar esas fechas. Mi hija se murió una vez. No puede morir todos los 16. Verlo desde otro lugar. Eso es renacer: trascender el dolor en amor".

Ferreira explicó que, tras la muerte de un hijo, las emociones suelen ser abrumadoras: culpa, tristeza, pérdida de sentido. "Cuando tu hijo muere, perdés el sentido total de tu vida. Ahí te entra la culpa, la tristeza. Todas esas cosas nosotros las trabajamos".

En Jáchal, la escucha fue profunda. "Vimos una escucha muy atenta. Muchos padres asentían con la cabeza y decían: ‘Sí, eso es lo que me está pasando’. A veces no es sorpresa, pero sí alivio ver que no son los únicos a los que les pasó esta tragedia".

Una red que también incluye a hermanos y abuelos

El grupo está abierto a toda la familia. "Cuando un hijo muere no sufren solo los padres: sufren los abuelos, los hermanos. Hay grupos Renacer de hermanos también, porque hay cosas que a los padres no nos dicen, pero sí se las dicen entre ellos", explicó.

En la visita a Jáchal participaron unas 12 personas del grupo. "En la mesa estaban los papás con más años en esto. También fueron padres muy nuevos que aún no pueden hablar, pero quieren aprender y entender. Un día ellos van a estar en esa mesa dando su vivencia".

Además de las reuniones regulares y las visitas al interior, Renacer también ofrece charlas en ámbitos académicos. "Una vez al año vamos a la Universidad Católica a hablar con alumnos de tercer año de Psicología, para que conozcan lo que es un grupo de ayuda mutua", comentó.

Sin ayuda estatal y con recursos propios

Todo el trabajo del grupo es autogestionado. No cuentan con personería jurídica ni financiamiento externo.

"Lo hacemos del bolsillo de uno porque lo hacemos por los demás. Viajamos a Córdoba, Mendoza, Catamarca. Vamos juntando, hacemos el esfuerzo. No tenemos ayuda de nadie", afirmó Ferreira.

El material que distribuyen —lecturas, libros, recursos de apoyo— también es solventado por los propios integrantes.

Cómo contactarse

Quienes deseen participar pueden acercarse el primer y tercer viernes de cada mes, a las 18:30, en el salón de la Iglesia de la Merced. También pueden buscar información en internet a través del sitio gruposrenacer.com.ar, donde figuran sedes, horarios y contactos.

"Es tan necesario que esto llegue a personas que no lo conocen", reflexionó Ferreira. Y agregó que incluso se evalúa extender las charlas a otros departamentos como Iglesia, ante el ofrecimiento de autoridades locales.

Renacer no promete soluciones mágicas ni reemplaza la asistencia profesional. Lo que ofrece es algo distinto: la palabra de quien atravesó el mismo abismo y logró seguir adelante. Como lo define Adriana, "es trascender el dolor en amor".

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