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Desde la ciencia

Especialista explicó el fenómeno marino que golpeó Mar Chiquita y Mar del Plata y dejó víctimas

El licenciado en Oceanografía Whalter Cesar Dragani detalló que el violento movimiento del mar fue provocado por una transferencia de energía desde la atmósfera al océano, desmintió versiones sobre olas gigantes y advirtió que estos eventos son imposibles de predecir con precisión y casi no dejan margen de reacción

Especialista explicó el fenómeno marino que golpeó Mar Chiquita y Mar del Plata y dejó víctimas

Las tranquilas costas bonaerenses se transformaron en un escenario de tragedia y desconcierto cuando un fenómeno oceánico-atmosférico inusual golpeó de manera repentina las playas de Mar Chiquita y Mar del Plata, provocando la muerte de una persona y dejando al menos 35 heridos. Mientras turistas y vecinos intentaban comprender qué había ocurrido, el licenciado en Oceanografía Whalter Cesar Dragani, en una entrevista que dio a Amanecidos que se emite por la AM 1020 aportó una explicación técnica que permitió desentrañar el origen de este episodio extremo.
Una energía que baja del cielo al mar
Según explicó Dragani, la clave está en la interacción entre la atmósfera y el océano. "Acá el que entrega la energía es la atmósfera y eso perturba al océano", señaló. Cambios bruscos en la presión atmosférica pueden generar una transferencia de energía hacia el mar, provocando oscilaciones del nivel del agua que, aunque suelen ser leves y pasar desapercibidas, en algunos casos se amplifican hasta convertirse en un evento peligroso.
Estas fluctuaciones ocurren de manera permanente, incluso en días despejados, pero lo habitual es que sean del orden de algunos centímetros. "A veces son de 30 centímetros o un poquito menos. Ocurren fuera de temporada totalmente", indicó el especialista. En este caso, la magnitud y el momento del fenómeno —en plena temporada y con playas colmadas— lo convirtieron en una situación crítica.
Playas, escolleras y mitos virales
La forma de la costa también influyó en cómo fue percibido el episodio. Dragani explicó que la fisonomía de playas como las de Santa Clara del Mar puede hacer que el efecto visual del movimiento del agua resulte más impactante, aunque no implique necesariamente una mayor energía del fenómeno. En cuanto a las escolleras, fue categórico: "No ayudó ni perjudicó, algo más que estuvo presente la escollera, pero no tomó partido".
El oceanógrafo también salió al cruce de versiones que circularon en redes sociales y que hablaban de olas de tres o cinco metros de altura. "Con ninguna circunstancia fue así", afirmó. Desde la física marina, lo explicó con claridad: para que exista una ola de cinco metros es necesario que debajo haya una columna de agua de al menos seis metros. "Cerca de la costa, si hay un metro, es imposible que exista una ola de cinco metros", subrayó.
Un fenómeno difícil de anticipar
Dragani comparó este tipo de eventos con los sismos: se sabe que pueden ocurrir, pero no cuándo ni exactamente dónde. "No se puede saber cuándo, dónde y cómo va a llegar un fenómeno como este", sostuvo. Por eso, advirtió sobre los límites de un sistema de alertas, sobre todo en zonas turísticas: "Montar un sistema de alerta corre el riesgo de que haya muchas falsas alarmas", lo que podría generar pánico o afectar la actividad en plena temporada.
Recordó además un episodio similar ocurrido el 8 de diciembre de 2022 en La Plata y Montevideo. Aquel evento, que sucedió por la mañana y sin víctimas, apenas tuvo repercusión mediática. En cambio, lo ocurrido ahora, con playas llenas y consecuencias trágicas, sacudió al país.
La señal que puede salvar vidas
Aunque el margen de reacción es mínimo —apenas unos cinco minutos—, Dragani remarcó que la naturaleza ofrece una señal de advertencia clara: el retiro repentino del agua. "El síntoma principal es cuando se evidencia un retiro del agua. El agua se va para adentro y descubre un poco más de fondo marino", explicó. Ante esa señal, la recomendación es inmediata: alejarse de la orilla y buscar zonas elevadas.
Lo sucedido en Mar Chiquita y Mar del Plata dejó en evidencia la fuerza silenciosa del océano y la vulnerabilidad de quienes disfrutan de él sin conocer sus códigos. La tragedia, además de dolor, deja una lección: en el mar, incluso en días aparentemente calmos, la naturaleza siempre tiene la última palabra.
Sobre el entrevistado
Walter César Dragani es un reconocido oceanógrafo argentino especializado en dinámica costera, trabajando en el Servicio de Hidrografía Naval y vinculado a instituciones como CONICET y la UBA. Sus investigaciones se centran en olas, mareas y erosión en la costa bonaerense y el Río de la Plata. Ha publicado numerosos informes técnicos y artículos sobre variabilidad costera y pronósticos oceánicos.

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