Aislados en la montaña: 23 familias de Sierras de Chávez piden una máquina para reabrir el camino
Desde noviembre, las lluvias dejaron intransitable el acceso pavimentado que une a las Sierras de Chávez con San Agustín. Los vecinos hicieron trabajos a mano, pero tras el último temporal del 7 de enero el aislamiento es casi total y los servicios de emergencia no pueden ingresar con normalidad.
En lo alto de las Sierras de Chávez, en el departamento Valle Fértil, la vida cotidiana volvió a parecerse demasiado a la de antes de 2019, cuando no existía el Camino de los Sueños. Allí viven 23 familias que hoy están prácticamente aisladas, no por la geografía ni por la distancia, sino por el deterioro del único acceso que los conecta con la villa cabecera de San Agustín.
Desde principios de noviembre, las lluvias comenzaron a dañar algunos tramos. Primero fueron desprendimientos de piedras, socavones y roturas parciales que aún permitían el paso con extrema precaución. Ante la falta de respuestas oficiales, los propios vecinos salieron con pico y pala para retirar grandes rocas, nivelar sectores y abrir un paso mínimo para que algunos vehículos pudieran circular.
"Los vecinos le dieron un paso a pico y pala, quedó como para que pasen los vehículos con mucha precaución. Pero ahora, con estas últimas lluvias, se cortó del todo", relataron a Radio del Sur.
La situación se volvió crítica el 7 de enero, cuando un nuevo temporal azotó la zona y terminó de romper los tramos más frágiles del camino. Desde entonces, el acceso quedó prácticamente cortado. Los vecinos siguen intentando mantener una huella mínima para no quedar completamente incomunicados, pero el riesgo es alto y el tránsito es extremadamente peligroso.
Un camino clave para la vida diaria
El Camino de los Sueños no es un lujo turístico ni una obra ornamental. Es la única vía que conecta a Sierras de Chávez con San Agustín y, por lo tanto, con el sistema de salud, los comercios, la escuela, los servicios básicos y el resto del departamento.
En Sierras de Chávez hay una salita de primeros auxilios, pero no cuenta con medios propios para trasladar a un paciente grave. "Si alguien se enferma de urgencia, el enfermero lo atiende, pero no tiene cómo trasladarlo. Y si pide la ambulancia o un vehículo desde San Agustín, tarda para subir ahora que el camino está casi cortado", explicaron los vecinos.
El temor es que una emergencia médica coincida con el peor momento del camino. "Eso es lo que nosotros no queremos que vaya a suceder, ni Dios permita que suceda", dijeron con preocupación.
Además de la salud, el deterioro del acceso impacta directamente en el abastecimiento. Los vehículos que bajan a San Agustín para traer alimentos, garrafas, medicamentos y otros insumos deben atravesar tramos destruidos, con riesgo de quedar varados o de sufrir accidentes.
Un pedido concreto: una máquina
Desde noviembre, los vecinos vienen solicitando al Municipio de Valle Fértil el envío de una máquina vial para reparar los sectores dañados y restablecer un paso seguro. Hasta ahora, aseguran, no han tenido respuesta.
"Queremos una máquina para que hagan un buen paso del camino. Es un camino que a nosotros nos sirve de auxilio y está prácticamente cortado", expresaron.
No están pidiendo una obra nueva ni una reconstrucción integral, sino una intervención básica: limpieza de derrumbes, relleno de socavones y nivelación de los tramos más dañados para permitir, al menos, el ingreso sin riesgos de ambulancias y vehículos de provisión.
El contraste con una obra histórica
La situación duele todavía más, por lo que representa ese camino. El Camino de los Sueños es una ruta pavimentada de alta montaña, de unos 42 a 47 kilómetros, que fue inaugurada en noviembre de 2019 por el entonces gobernador Sergio Uñac. Para los habitantes de Sierras de Chávez fue una obra histórica: hasta entonces, el acceso se hacía a lomo de mula debido a la compleja topografía del lugar.
La pavimentación significó integración, seguridad, acceso a servicios y una mejora radical en la calidad de vida. Hoy, apenas seis años después, los vecinos sienten que ese sueño se está desmoronando bajo el peso del agua y la falta de mantenimiento.
Mientras las lluvias de verano siguen siendo una amenaza constante, 23 familias esperan que una máquina llegue a tiempo para que el Camino de los Sueños vuelva a cumplir su función más básica: no dejarlos solos en la montaña.