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Sanidad vegetal

Tras las lluvias, alerta sanitaria en los viñedos: el INTA advierte por peronóspora y podredumbres

Las recientes precipitaciones generaron condiciones ideales para el desarrollo de enfermedades que pueden comprometer la cosecha. Desde el INTA recomiendan actuar con rapidez, evaluar el estado de los lotes y aplicar tratamientos adecuados para evitar mayores pérdidas.

Tras las lluvias, alerta sanitaria en los viñedos: el INTA advierte por peronóspora y podredumbres

Luego de las recientes precipitaciones que afectaron a la provincia, la ingeniera Beatriz Pugliese, profesional del INTA, brindó un análisis detallado sobre el panorama fitosanitario que enfrentan los productores, haciendo especial hincapié en el sector vitivinícola. La experta alertó sobre dos amenazas principales que pueden comprometer la cosecha si no se actúa con rapidez: la peronóspora y las podredumbres.

La amenaza de la peronóspora
Pugliese explicó que la peronóspora, causada por el agente Plasmopara viticola, es un patógeno que ataca todos los órganos verdes de la planta, como hojas y brotes. Su aparición depende de tres factores críticos: la presencia del hongo en la finca o cercanías, la sensibilidad de la planta (que tenga tejido verde) y condiciones ambientales específicas de oscuridad, bajas temperaturas (preferentemente menores a 20 grados) y agua libre.
Según la ingeniera, bastan solo dos horas de agua libre para que este hongo se mueva y penetre en la planta. Aquellos productores que ya contaban con una infección primaria de primavera podrían enfrentarse ahora a una infección secundaria debido al clima nublado y húmedo. Las condiciones ideales para esta enfermedad en la planta es que el clima este fresco, en el orden de los 20° C y con días que estén nublados como ocurrió en el día miércoles pasado.

Podredumbre: el riesgo para la uva con azúcar
Para aquellas variedades que ya están en proceso de maduración (pintando o con acumulación de azúcar), el riesgo se traslada al racimo. Las lluvias pueden provocar que la baya se raje, lo que se suma a posibles heridas previas causadas por viento, pájaros o plagas como el oídio.
"Si la baya tiene alguna abertura física, entran las podredumbres", advirtió Pugliese. Este problema es complejo porque involucra un combo de hongos, levaduras y bacterias. En casos avanzados, aparece la podredumbre ácida, donde las levaduras fermentan la uva y las bacterias generan un olor ácido característico dentro del parral.

Recomendaciones para el productor
Ante este escenario, la profesional del INTA destacó una serie de pasos críticos a seguir:
• Evaluar la urgencia del tratamiento: Si la enfermedad ya está instalada, es necesario curar con productos específicos (como el Ridomil); si no, se debe realizar una tarea de prevención utilizando productos a base de cobre.
• Logística de aplicación: En cuanto el suelo brinde "piso" para el tractor, se debe entrar a curar. En caso de que el terreno esté intransitable, el uso de drones se presenta como una alternativa viable.
• Respetar los días de carencia: Es fundamental consultar con un ingeniero agrónomo para verificar el tiempo que debe transcurrir entre la aplicación del producto y la cosecha. "No puedo aplicar un producto que tiene una carencia de 20 días y cortar mañana", enfatizó la ingeniera.
• Considerar los costos y alternativas: Aunque existen productos de alta eficacia y corto periodo de carencia (como el conocido Switch), su costo es elevado. Por ello, se recomienda buscar asesoramiento para encontrar alternativas que se ajusten a la economía del productor, incluyendo opciones para productores orgánicos o agroecológicos.
Finalmente, Pugliese reconoció que el contexto económico es difícil debido a que el precio de la uva no es el mejor, pero instó a los productores a asesorarse y actuar de manera urgente para proteger lo que queda de la temporada.

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