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Historia viva

Pasado y presente se conjugan en el Patio de la Martina en Mogna

En la histórica casa de los Rivero, donde la legendaria Martina Chapanay hacía descanso en sus viajes del siglo XIX, Mogna revivió su memoria con la primera peña "El Patio de la Martina", un rescate cultural que une tradición oral, música y comunidad en un escenario cargado de historia viva

El bar donde paraba la Martina Chapanay volvió a recobrar vida en Mogna

La noche cayó lentamente sobre Mogna, como si el cielo quisiera acomodarse para presenciar un acto largamente esperado. El jueves pasado, en la histórica casa rancho de los Rivero, las guitarras comenzaron a templarse y el patio volvió a respirar tiempos antiguos. Allí, donde alguna vez se detuvo la legendaria Martina Chapanay para beber y descansar bajo los algarrobales, la comunidad moquinera celebró la primera edición de la peña "El Patio de la Martina", un rescate cultural que devolvió vida, música y memoria a uno de los rincones más antiguos del departamento.

Un rancho que guarda casi dos siglos de historias
La vivienda —un rancho de "más de 200 y pico de años", como recuerda Ariel Rivero— perteneció a su tatarabuelo, Pedro Rivero. Hacia 1840 o 1850, en una de las habitaciones de esa casa funcionaba un pequeño bar, un punto de encuentro obligado para viajeros, arrieros y montoneras que atravesaban la zona rumbo a Valle Fértil y La Rioja. El propio Ariel describe ese espacio con la precisión de quien creció escuchando esas historias transmitidas de generación en generación:

"En esa casa vivía mi tatarabuelo, Pedro Rivero. Era una casa con dos habitaciones y una cocina. En una de esas habitaciones funcionaba el bar que tenía. Hace muchos años había unas estanterías viejas de madera… Hoy quedaron las cavidades en la pared, donde se apoyaban las bebidas que vendían".

Los vestigios del bar se ven en las paredes del viejo rancho

Esas cavidades de adobe, aún visibles, son tal vez los únicos testigos materiales de aquel bar que conoció el paso de una de las figuras más legendarias de la historia cuyana: Martina Chapanay.

La Martina en Mogna: bandida, montonera, heroína popular
A mediados del siglo XIX, Martina Chapanay —salteadora, baqueana, líder de montoneras y figura tan temida como admirada— transitaba frecuentemente esos caminos. La tradición oral la vincula con caudillos como Facundo Quiroga, Nazario Benavídez y el Chacho Peñaloza, a quien vengó tras su asesinato. Algunos relatos aseguran incluso que fue chasqui de San Martín. Su presencia nunca pasó inadvertida: su carácter rebelde, su destreza para montar y su capacidad para comandar a decenas de hombres la convirtieron en un personaje que trascendió géneros y divisiones políticas.

En Mogna, su memoria late fuerte. Allí está su tumba, convertida en sitio de devoción popular, símbolo de resistencia y justicia para los humildes. Y allí también, según recuerda Ariel, hacía una parada obligada:

"La Martina iba mucho. Pasaban por ahí con 30 o 40 personas, desensillaban bajo los algarrobales y estaban dos o tres días. Después seguían camino a Valle Fértil y de ahí a La Rioja".

Ese tránsito dejó una huella profunda en la identidad del pueblo. Por eso, cuando la familia Rivero decidió reabrir simbólicamente el viejo bar y convocar a una peña, no solo estaban organizando un evento artístico: estaban reactivando una parte dormida de la historia.

El Patio de la Martina: la memoria en fiesta
La peña comenzó al atardecer, cuando el rancho se llenó de voces, bombos y el ruido de las alpargatas sobre el suelo. Para Ariel Rivero, uno de los impulsores de esta iniciativa, la emoción fue difícil de contener. En plena celebración agradeció:

"El patio se vistió de fiesta en la apertura de la primera edición de la peña ‘El Bar de la Martina’. Gracias a cada uno que nos apoyó en este proyecto… Agradezco también a cada uno de los que colaboró con la puesta en marcha de la primera muestra del viejo bar propiedad de mi tatarabuelo, donde solía parar la legendaria Martina Chapanay cuando iba camino a La Rioja".

En el escenario desfilaron el Ballet Municipal dirigido por Kevin Fernández, Las Voces del Sur, Mauro Quiroga de MOKINERO’S, Cantares del Alba, Hugo Alberto Fernández y el grupo TAYTE, integrado por Diego, Enzo y "Churo" Ferreyra, hermanos del alma de los Rivero. La música fue puente entre generaciones, evocando a quienes alguna vez poblaron esos senderos con sus botas polvorientas.

La gente disfrutó de un espectáculo bajo los algarrobales

Ariel también dedicó un mensaje especial a sus raíces:

"Quiero agradecer, especialmente, a mi familia en pleno que una vez más demostró que con unión, coraje y humildad, todo se puede lograr. Finalmente, agradezco al pueblo moquinero por acompañarnos en esta aventura. Que Santa Bárbara nos siga cubriendo con su manto para poder seguir trabajando por nuestro querido pueblo. A la memoria de mi padre, Mario Rivero, vayan todas las muestras de amor que tiene la familia por su amado Mogna".

Un rescate cultural que vuelve a encender el pasado
La peña no fue solo una fiesta; fue un ejercicio de reconstrucción identitaria. En las paredes de adobe, en las estanterías incrustadas en la pared y en el gran patio donde se encendió el fogón, la historia volvió a cobrar forma. Las voces de los mayores recordaban a la Martina; los niños corrían entre los algarrobos intentando imaginar a aquella mujer indómita que lideraba montoneras; y los músicos resignificaban con su arte aquello que el tiempo quiso borrar.

Ariel lo resumen con simpleza y verdad:

"Todo esto es tradición oral. No hay nada escrito ni documentado. Lo que tenemos como evidencia son las estanterías y las piezas donde solía estar el bar, y de ahí venía la Martina".

El rancho sigue siendo propiedad de la familia Rivero y continúa en pie, desafiando los años. En ese mismo patio —amplio, terrenal, cargado de historia— se celebró esta primera edición de la peña que promete convertirse en tradición anual.

Mogna, entre la memoria y el porvenir
La historia de Mogna nunca se escribió del todo en libros. Se transmitió en fogones, sobremesas y caminatas por el campo. Por eso, cada gesto de rescate cultural, como "El Patio de la Martina", es más que una celebración: es un acto de resistencia ante el olvido, un modo de honrar a quienes forjaron la identidad de este rincón sanjuanino.

Danza, folclore y tradición en homenaje a la Martina Chapanay

La Martina Chapanay —bandida rural, montonera, chasqui, protectora de los humildes— vuelve a ser nombrada. Y el viejo bar de Pedro Rivero vuelve a abrir sus puertas simbólicas para que el pasado, lejos de apagarse, siga iluminando los pasos del pueblo.

En Mogna, la historia no está quieta: está viva, se canta, se baila y se recuerda al calor de un fogón que nunca se apaga.

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