"Familias sin herramientas emocionales: la raíz del bullying según el psicólogo Hammar"
Con más de 1.500 denuncias oficiales anuales, San Juan enfrenta un escenario crítico en las aulas. El profesional sostiene que la incapacidad de niños y adolescentes para gestionar emociones deriva en acoso, violencia y conductas extremas, y reclama políticas que integren a los hogares en la prevención.
La provincia de San Juan sigue enfrentando una realidad preocupante: el bullying continúa en aumento y los gabinetes escolares reciben casos cada vez más complejos, muchos de ellos vinculados a situaciones de violencia y autolesiones. En diálogo con Zonda Diario, el psicólogo Fernando Hammar, profesional con larga trayectoria en el trabajo con adolescentes, brindó un análisis sin filtros sobre las causas profundas de esta problemática que hoy desborda al sistema educativo.
El tema nuevamente toma trascendencia luego de la sanción de la ley de bullyng en la provincia de Mendoza, en la que los padres tienen multas por la ocurrencia de casos de violencia hacia otros menores.
Hammar recordó que solo en 2022 se registraron entre 1.500 y 1.800 denuncias relacionadas al bullying, una cifra que dimensiona la gravedad del fenómeno. Sin embargo, explicó que el acoso escolar es apenas la cara visible de un problema más profundo: la incapacidad creciente de niños, adolescentes —y también adultos— para gestionar sus emociones.
"Todo se reduce a la falta de herramientas emocionales"
Para el psicólogo, tanto el bullying como conductas autolesivas —como el cutting— son expresiones de una misma raíz: la ausencia de herramientas para procesar la frustración y los conflictos. Hammar fue categórico:
"Si no le enseñamos a un chico a gestionar sus emociones, va a trascender todo tipo de cosas. Inclusive hay bullying a los siete u ocho años. La necesidad de imponerse o ser aceptado está vinculada a esa falta de recursos emocionales".
Una de sus advertencias más fuertes apunta a la estructura familiar. San Juan —según su experiencia clínica— es una de las provincias con mayor tasa de separaciones en relación con su población. Esa inestabilidad en el hogar, afirma, repercute directamente en los niños.
"Preparan el afuera: la casa, los muebles… Pero después se largan a lo más difícil, que es convivir. Y les faltan herramientas. Es lo mismo que transmiten a los hijos".
Cuando la escuela recibe el impacto
El especialista subrayó que las escuelas se han convertido en la "caja de resonancia" de tensiones que se originan en las familias. Los gabinetes psicoeducativos trabajan a contrarreloj, pero no pueden resolver solos un problema que se gestó mucho antes.
Para graficar la gravedad del deterioro emocional, Hammar relató un caso reciente: una estudiante que, tras quedar libre por inasistencias, irrumpió en la dirección, golpeó a la directora, le incrustó los vidrios de sus anteojos y continuó agrediéndola cuando ya estaba en el suelo.
"Ahí te das cuenta de que hay un entorno de familias disfuncionales por todos lados en el manejo de las emociones y de la frustración".
La metáfora de la «cajita de herramientas»
Hammar utiliza un ejemplo sencillo para explicar la importancia de educar emocionalmente desde la infancia: si alguien debe colgar un cuadro, pero solo encuentra un destornillador, probablemente termine lastimándose. Lo mismo ocurre con quienes enfrentan desafíos sin recursos emocionales.
"Si tenés herramientas que te dio el amor y la educación de tus padres, vas a saber cómo manejarte. Si no, vas a chapotear cualquier mecanismo para zafar".
Pequeños aprendizajes que construyen tolerancia
El especialista remarcó que la tolerancia a la frustración se enseña desde pequeños. Contó el caso de una niña que deseaba desesperadamente una barra de chocolate:
El padre eligió enseñarle a esperar: le pidió que respirara, se calmara y aceptara que debía aguardar diez minutos. La niña lo logró y luego recibió su recompensa. Ejemplos así —dice Hammar— son claves en la formación del carácter.
Pantallas, inmediatez y la pérdida de la frustración
La vida digital y el acceso permanente a pantallas, advierte el psicólogo, también afectan la capacidad de procesar errores o pérdidas. Los videojuegos permiten reiniciar infinitamente; en la vida real, no.
Por eso considera positivas medidas como la prohibición de celulares en escuelas o el retorno a los libros impresos en países como Suecia.
"Se pasó de un extremo al otro. Es muy complejo el tema".
Un llamado a reconstruir desde el hogar
Para Hammar, el camino para frenar el avance del bullying no pasa solo por endurecer sanciones o reforzar equipos escolares, sino por reconstruir el rol formativo de la familia.
La escuela —sostiene— no puede seguir siendo el único espacio donde se intenta corregir carencias que se gestan puertas adentro.
El desafío, entonces, es colectivo: atender una problemática que crece y que encuentra en San Juan señales claras de alarma, pero también oportunidades para reforzar la educación emocional desde la base. Porque, como repite Hammar, las emociones "son lo más fuerte que tiene el ser humano" y sin herramientas, cualquier niño o adolescente puede quedar atrapado en respuestas que lastiman y se lastiman.